En recepción el castellano no lo conocen. El servicio del desayuno deficiente, mesas con los manteles sucios, faltaban piezas de cuberteria, y el comedor para la capacidad del hotel es pequeño ya que se colapsaba muy pronto y te mandaban al bar. En 9 noches que estuvimos, nos cambiaron las sábanas en la última noche. El servicio de habitación del lunes 29, dejó las huellas digitales en una de las cremas de mi mujer, y claro está la más cara. Y otro día a las 8,30h nos llamaron a la puerta para limpiar la habitación. En resumen, exceptuando la habitación que era grande y confortable, el resto del hotel no da la talla de un 5 estrellas. |