Hotel antiguo, con unas 65 habitaciones, de las cuales nos tocó una en la sexta planta. Nuestra habitación era pequeña pero correcta, las instalaciones desfasadillas pero aceptables, el personal muy correcto y con una recepcionista, de los tres que nos atendieron, que hablaba castellano. El desayuno, no muy variado, pero suficiente para quedarte satisfecho. Sobre el precio, no creo que nuestra opinión sea relevante, estuvimos en fin de año, y eso claro!!, se paga, pero creo que la relación calidad precio es muy correcta, y sobre todo su UBICACIÓN, ¡Es impagable, estar a 200 metros del Arco de Triunfo!
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