Fantástico. Lo mejor del hotel la gastronomía y los pequeños detalles (la calidad de los albornoces, toallas y zapatillas, por ejemplo), lo que en mi opinión diferencia a un buen hotel de uno magnífico. El desayuno espectacular por la variedad y calidad de todo lo que ofrecían: embutidos ibéricos, frutas frescas, pastas y pasteles recien hechos, zumos y batidos naturales al gusto, rincón dietético, etc... Las cenas impresionantes. Una zona de pescado fresco con distintas variedades para escoger y lo preparaban al momento, lo mismo con las carnes, pasta fresca con toda tipo de salsas, etc. Cada día la cena estaba dedicada a un tipo de... |