| No creo que vuelva. La habitación era muy pequeña. Sólo te dan media hora de conexión a Internet gratuita diaria. El aire acondicionado daba directamente en la cabeza por la noche, que parecía que se te congelaba, pero si lo quitabas, te morías de calor. Y se oye constantemente el ruido de los trenes, porque la estación está al lado. En el baño lo único que te ponen son las toallas y el jabón. Había un mueble bar, pero cuando lo abrimos estaba vacío (sin nevera ni nada). Y el ascensor, lentísimo. |