Mentiría si dijese que Burgos no es mi ciudad. Realmente, és mi gran embarcadero, mi corazón y mi cabeza. Lo es todo para mí.
Esa ciudad que quien la ama, lo siente de verdad, sin rechistar, y sin obrar a malas sin causa aparente. Es una alma perdida, en medio de cientas, pero diferente a ellas: porque Burgos es coqueta, muy coqueta, y por encima de todo, sabe lo que es la vida, la verdad y la mentira. A esta alma de ciudad le gusta sentirse cómoda, a gusto y feliz viendo a sus sentidores paseando con tranquilidad y con grato pensamiento de prosperidad.
Es una gran ciudad, si, e sla verdad,, pero sobretodo cuando la sientes dentro de tí, igual que Su alma siente por sus habitantes... ... y yo la amo, la quiero, la siento... pero el destino es el que manda: que pena que no viva en Burgos.
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