Ante todo soy colombiano, pero vivo en el exterior y como tal he tenido que elaborar toda una visión de mi propio país para responder a tantas inquietudes e incluso descortesías que ya estoy acostumbrado a oír. Como misionero he tenido la fortuna de estar en Europa, Medio Oriente y el Extremo Oriente y en todas esas partes me he encontrado con muchas personas de muchas naciones que se dan una idea de mi patria y que la expresan de una u otra forma. Como todos los colombianos que salimos al exterior tenemos que enfrentarnos con etiquetas que nos ponen casi sin pensar en las consecuencias aquellos que creen que “conocen” el mundo. Pero hay cuatro opiniones que he logrado determinar:
1. La de aquellos extranjeros que no conocen al país y toda información que tienen es la de los medios de comunicación europeos y norteaméricanos. Fácil resumir tal: país de narcos, guerrillas, paramilitares, desplazados y violencia. Frente a tal panorama nada hay más que decir. Normalmente conoces a una nueva persona, te pregunta “¿de dónde sos?”, uno responde y dicen automáticamente “Colombia, mafia, etc”. 2. La opinión de los extranjeros que han estado en Colombia es bien diferente. Normalmente se sienten muy alegres de encontrarse a un colombiano y mencionan esta o aquella ciudad, este o aquel sitio con nostalgia y agregan un amable “lástima que en medio de tanta gente y naturaleza bella esos problemas no se resuelven y causan tanto sufrir”. 3. La opinión de la gente amable y respetuosa que teniendo datos de los medios y sin conocer al país, prefieren hacerse una idea a partir de la persona que tienen al frente. La opinión de la gente amable y sencilla, respetuosa de las culturas. 4. Aquellos que no dicen nada, porque de lo que no se conoce, es mejor no hablar.
Quiero hacer público además que en todo este tiempo en el exterior, los extranjeros que siempre he encontrado y que en general han tenido una actitud amable para con mi país son los argentinos, los españoles, los alemanes y los israelíes, sin por ello decir que nacionales de otros países no, sino que en general todas las personas de esos países que he encontrado han sido muy amables.
Colombia es un país multiforme en todo: muchas razas, muchos pueblos, geografía variadísima, de los mares tropicales a las frías montañas, de las selvas a los desiertos. De pueblos del siglo 16 a ciudades modernísimas que hacen pensar en cualquier ciudad norteamericana, de pobreza y riqueza, de alegría y tristeza. Un país difícil de describir. Un país en donde hacer turismo es inolvidable por muchas razones, pero en donde no se puede olvidar la escabrosa realidad. Si usted va allá puede encontrar turísticamente todo sin ver aquello que los medios anuncian desde la perspectiva norteamericana, pero también un lugar en donde cualquier cosa puede pasar si usted se adentra a aquellos sitios prohibidos por una lucha de décadas que no parece tener fin. Vaya a Colombia y siga la línea más segura, es decir, el encuentro con un pueblo que lo espera con los brazos abiertos y diga a esos colombianitos que el mundo le da una mano para superar esa imagen injusta.
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