Acabo de llegar de Croacia despues de estar 10 días recorriendo con unos amigos la costa de Dalmacia, y quería comentar algo sobre 2 restaurantes en los que comimos, por si puede ser útil para alguien.
El primero es el restaurante Ancora, en Zaton, cerca de Dubrovnik. Posee una terraza en la que estás literalmente pegado al mar, lo cual es una gozada, y tiene un toldo ubicado de manera que puedes elegir una mesa al sol, a la sombra o a ambas. Los camareros son muy atentos, el precio es parecido al que hay en toda la zona, y es un sitio ideal para comer relajadamente y charlar. Tienen un plato que es el "Arroz Zaton" que es una delicia, al igual que el pulpo y otros pescados a la brasa. Valorando calidad de la comida, precios, entorno y trato creo que es el mejor restaurante en el que comimos.
La cruz de la moneda es el restaurante Mastrinka, en Vinisce, cerca de Trogir. Fuimos allí una mañana a tomar cafe en la terraza, y apareció el dueño muy simpático, al parecer alegrándose mucho de vernos, cantando y chapurreando palabras en español. Nos entregó una tarjeta en que aparecía una foto de él en una barca con un pescado en la mano, y en la que se especificaba claramente que tendríamos un 10% de descuento en la factura si la entregábamos. Entonces decidimos ir a cenar allí una noche. Pedimos una bandeja de pescado a la brasa para tres. La bandeja era bastante pobre, aunque hay que decir que el pescado estaba bueno. Nos atendía una camarera, y el propietario que nos entregó la tarjeta no aparecía por allí. Cuando fuimos a pagar entregamos la tarjeta con el descuento, y la camarera puso cara de extrañeza, y nos dijo que iba a consultarlo con su jefe. A los diez minutos salió, y nos dijo que el descuento era mentira, que eso era solo una tarjeta que entregaba su jefe a la gente para promocionarse. La verdad es que nos dio bastante pena la chica, porque se la veía bastante avergonzada. Por no tener lío y no pagar los platos rotos con la camarera, nos fuimos sin armar escándalo, pero con la sensación de que el dueño se había reído de nosotros.
Osea que si alguno va a pasar unos días en Vinisce (que por cierto, es una bahía encantadora), que no haga mucho caso de la supuesta simpatía del dueño del restaurante Mastrinka. |