"¡POR FAVOR NO VAYA USTED A LA CUEVA DEL BUXU!"
No, no se moleste usted en ir. A pesar del interés que tiene (la cueva tiene pinturas del Paleolítico y una de las más importantes de la zona). A pesar de su entorno mágico en medio del bosque. A pesar de estar a sólo 4 Km de Cangas de Onis... No de verdad, a pesar de todo no se les ocurra ir si no quieren ser protagonistas de una pesadilla. Les contaré lo que me ocurrió este verano y juzguen ustedes mismos:
1- En la oficina de Turismo te informan que tiene una capacidad máxima de 25 personas por día (para garantizar su conservación). Hasta ahí muy bien, pero... ¡no tiene cupo de reservas telefónica! (Como es lo normal en otras cuevas como Tito Bustillo por ejemplo, donde todos los días hay un cupo de reservas telefónicas y otro para visitantes espontáneos, sin reserva previa.)
2- Y a partir de ahí... pregunto a la señorita de Turismo ¿Y cómo hacemos para verla? Y la contestación viene a ser: " A la carrera y tonto el último". Por lo tanto... ¡comienza la odisea! Como abren a las diez de la mañana, pues procuras llegar a esa hora (o antes si es posible) para ser uno de los privilegiados visitantes. Eso supone llegar en coche al pueblo de Cardes (o en taxi desde Cangas como fue nuestro caso) y presentarte a eso de las nueve de la mañana. Alli te encuentras con la perspectiva de un paseo de más un Kilómetro (precioso por cierto, pero no para realizarlo con la lengua fuera, pensando que quizás ya no llegas a tiempo, o intentando que no te sobrepasen "otros" posibles visitantes como si de un maratón se tratara...) ¿Tan difícil sería que alguien en el pueblo donde comienza el camino y un cartel anuncia la cueva, pusiese un cartelito de "Cupo Completo" y evitar a la gente el paseo para nada?
3.- Pero lo peor aun no ha llegado, No señor. La guinda del postre llega cuando apareces en la entrada de la cueva con la vana ilusión de visitarla. Pues allí de momento te quedas esperando sin saber muy bien qué (pues en la entrada de la gruta no pone nada) hasta que por fin se digna aparecer la señora guía o guardiana de la cueva (Luisa Quesada es su nombre para más señas). Quien con un vistazo de desprecio sobre la gente que está fuera permanece en un silencio hermético ante la posibilidad de informar sobre quiénes pueden entrar o quiénes no. Así que, sin mediar palabra, señala a cinco personas y desaparece sin más en el interior de la cueva. Después de esperar más de 15 minutos, sale de nuevo negándose a informar a los últimos sobre la posibilidad de entrar o no. La gente que espera en silencio ronronea en voz baja aventurando conjeturas acerca de si la veremos o no. Pero el braguero de las hipótesis apenas puede contener la hernia de la ignorancia en la que nos encontramos. A la tercera salida y sólo ante la pregunta de una persona que esperaba esta señora "guía oficial" hizo gala de unos modales exquisitamente dictatoriales. Contando con los dedos por lo bajines (allí no se dan tickets numerados ni nada por el estilo, lo que conduce a pensar que entran las personas que esta señora quiere) contestó: "Ustedes no entran". Así, los que quedamos fuera pareciamos un grupo de muñecos abandonados en un viejo almacén y con las mismas iniciamos el camino de vuelta con la mañana perdida y sintiendonos maltratados y humillados. A todo esto: gente alborozada seguía subiendo con ánimo de visitarla...Les decías que no, pero no te creían y seguían animosos. Y así sucede todos los días y durante toda la mañana e incluso de la tarde.
- ¿Por qué no hay cupo telefónico? - ¿Por que no se avisa a la entrada del pueblo? (¿Existirá en Cangas de Onis la telefonía móvil?) - ¿Por qué se mantiene a una persona cerril, inepta y maleducada en contacto con el público, con turistas de todos los lugares del mundo? - ¿Por qué habiendo tanta gente con preparación hay que soportar a paniaguados de semejante calaña, de quien por cierto existen innumerables quejas segun nos dijeron despues en la Oficina de Turismo? - ¿Favorece esto la imagen de un turismo de calidad, de un Paraiso Natural?
No sé si esta carta servirá para mejorar la situación. Sinceramente espero que así sea. Al menos quizás sirva para evitar que otras personas bienintencionadas y amantes de la cultura sufran una experiencia desagradable como lo fue la nuestra.
Firmado: Beatriz Trueba
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