Pues te dejo una descripción de como es al lugar que vas a ir..te se decir que vas a estar a la orilla del lago que para mi y muchos es el mas lindo del mundo ya lo veras..t felicito por tu tarea de voluntaria y no te preocupes que allí estaras bien. El transporte terreste no es el mejor pero te lleva y te trae sin problemas, suerte!!! 
Uno de los pueblos más vírgenes turísticamente hablando del lago de Atitlán, es San Juan La Laguna. La imagen típica de los volcanes frente al lago no se ve desde esta localidad, por lo que no es muy visitado. Sin embargo, aquel que busca un Atitlán en estado puro encontrará aquí la respuesta a sus expectativas. El modo más cómodo de llegar es por lancha desde Panajachel, aunque también se puede acceder por una carretera de curvas y barrancos. Pero para disfrutar al máximo la belleza de la naturaleza optamos por la primera opción. Al desembarcar, nos encontramos ante un pedazo de la laguna, en donde los pescadores y una comunidad de patos autóctonos aún comparten los recursos provenientes del agua.
Un camino de piedras nos acerca a un conjunto de casas que permanecen en descanso y da la sensación de que el tiempo se hubiera detenido, por lo que pocos pueden imaginar que están en una población de seis mil habitantes.
De auténtico origen
No hay hoteles, no hay tiendas, no hay bancos, cualquiera de las características propias de la vida moderna han pasado de largo por este pueblo. Tal es la tranquilidad de San Juan La Laguna, que en él habitan algunos de los artistas más creativos de la zona. Pintores como Antonio Vásquez, que ha creado un reconocido estilo propio, valorado dentro y fuera del país. Este floreciente impulso cultural hace que San Juan sea un lugar ligado con sus orígenes pero en el que se respira cierto espíritu vanguardista, propio de los lugares con energía creativa. Una identidad propia que permite a los visitantes convivir mano a mano con el indígena, lo que se aprecia en que las inversiones turísticas incipientes intentan mantener un equilibrio arquitectónico y ecológico con el entorno.
El estado somnoliento en que se mantiene la comunidad, sólo se rompe con el bullicio de los centros escolares y el parque central. Allí, el conjunto de la iglesia y la casa parroquial tienen un particular encanto. La primera es una construcción moderna provista del estilo característico de la zona, en el que la fachada resalta por las líneas blancas del enladrillado. La casa parroquial colindante conserva su belleza original gracias a la estructura básica y unos antiguos pilares de madera tallados con diferentes motivos.
Con el viento frío de la tarde, la gente se reúne y se sienta frente al parque de arena, mientras ve pasar el tiempo. Algunos niños se divierten intentando volar un barrilete y el turista queda sorprendido del sonido de una risa, la luz azul del cielo y el fresco olor a humedad que proviene del lago.
Rocas y rollo
Para escapar de la monotonía reinante en San Juan, sin perder el sosiego de la visita, lo mejor es trasladarse a San Marcos. Hay camionetas a un precio reducido que nos permiten desplazarnos, pero habrá que esperar.
Los picops hacen el trayecto de forma más continua y a bajo costo (cuatro quetzales), pero la pericia de estos conductores deja bastante que desear.
La llegada a esta población ya nos indica la peculiar armonía que se da en la zona. Junto a una vivienda con su pequeña granja de cerdos, gallinas y pavos, el camino se bifurca en dirección a un amplio cartel de parking y una clínica naturista.
Los lugareños permanecen ajenos a estos símbolos de un turismo neohippie, mientras una imponente iglesia simboliza el progreso de la zona. El fenómeno que vivió San Marcos es similar, aunque con distinta trayectoria, al de otros pueblos del lago. Algunos turistas nacionales y extranjeros, en busca del mejor rincón en el lago encontraron aquí su tierra prometida. De este modo se creó uno de los conjuntos hoteleros más curiosos de Atitlán. Junto a los frondosos cafetales, en la playa se comenzó una campaña de reforestación de pinos y aguacates, además de un intento de cultivar plantas medicinales que reactivaran la economía de la población.
La orilla es preciosa y dispone de varios muelles desde los que se puede tomar un baño. Como en un cuento encantado, los habitantes comparten la belleza natural del entorno y el visitante se contagia de un estado de relajación que le permite disfrutar a la sombra de los árboles de esa combinación de energía en los volcanes y calma en el agua, que sólo este lago puede ofrecer |