| Vaya, que pequeño es el mundo, después de dos años recibo una contestación, la verdad es que lo daba por perdido, jeje, me alegra mucho. No me extraña que tu búsqueda la lleves en secreto, porque al tratarse de una mujer, puede que tenga más problemas que un hombre al reconocer a un hijo/a que ha dejado abandonado/a. No se cual es tu historia, pero aunque sea triste seguro que es muy interesante, muy pocas personas buscan su historia, más que nada porque es extremadamente fácil dejarlo de lado y ya está. Mi determinación por buscar a mi padre viene desde muy pequeño, porque siempre he tenido un pálpito que me ha empujado a descubrir qué pasó o por qué. Quizás no me lo hubiese planteado, si mis rasgos no me delatasen, si la gente no me hubiese preguntado ¿por qué no tienes padre? ¿De dónde eres? tus rasgos no son de aquí y cosas mucho peores, todo acentuado porque mi madre que me tuvo soltera, y en aquéllos años eso no estaba bien visto, si los más allegados no me dijeron qué paso hasta que tuve 9 años, todo porque descubrí cosas en el libro de familia que no tenían mucho sentido, bueno te imaginarás todas esas cosas. Fue mi tía (hermana de mi madre) la que me contó la historia con más tranquilidad y detenimiento, fíjate, todo el mundo lo sabía menos yo, menuda gracia. Mi madre me decía que más te da, está muerto y deja de preguntar. Cuando mi tía me contó la historia, intenté confirmarla con la versión de mi madre, y por arte de magia, uala, tu eres hijo de un libio que estudiaba medicina en Madrid y con el que mantuvo una relación de dos años. |