Aunque soy madrileño, llevo a Peguerinos en mi corazón, y me siento un "peguero" más. En ese pueblo, en sus escasas calles y plazas, pasé los mejores años de mi vida, en época vacacional El Pueblo de Peguerinos, con sus pinares, es un tesoro escondido, sus gentes abiertas y hospitalarias, si bien, en una pena que, como todo, va cambiando, cada vez se conoce más y eso va en su deterioro, aunque económicamente a la gente del lugar le soluciona bastantes cosas, La gente de mi generación, tengo 43 años, quiere a ese pueblo, en él hemos pasado aventuras, nuestro primer amor juvenil y también, porqué no decirlo, ha sufrido nuestras gamberradas de adolescentes.
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