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Guía de viajes de Francia
Introducción
Francia
General
Introducción
Introduccion: Lujo de la Imaginación
La magia del pasado, la maravilla del futuro y la vitalidad del presente conviven ampliamente en un solo sitio: Francia. Es posible que esa armonía, que mantiene unidas a ciudades ancestrales con espacios que se mueven en el más avanzado desarrollo tecnológico, sea producto de un carácter que identifica al francés: el de aquellos que son capaces de substraerse a la realidad, sin perderla de vista; porque finalmente, lo que hace a Francia un sitio de ensueño no son sus hermosos paisajes, sus modernas ciudades o sus avances científicos, sino esa capacidad de sus habitantes para ver más allá de lo que otros miran, de sentir la vida en su espléndida ensoñación y extraviarse en los deleites que ella brinda, sin el vértigo que produce el quitar los pies de la tierra.
Para conocer a Francia hay que mirar a sus hombres y mujeres como asombrosos actores en un gran escenario, llevando a cabo una plácida obra de armonía al elaborar sus vinos, sus perfumes, sus tejidos, al salir a sus calles y mezclarse con todos sin perder su individualidad, al subir sus montañas o reposar en sus playas. Es una obra que no termina, que continúa día a día y que, en el gigantesco escenario de la humanidad, ha atraído a un gran público que, hipnotizado, aplaude frenético a los franceses sin comprender que para ellos esa es la vida.
Francia es un país mimético. Para sus nativos, tanto como para sus visitantes, esta tierra es lo que se quiera ver en ella, así, libremente, sin restricciones ni espacios prohibidos. En sus recovecos es posible vivir la ilusión palaciega o la sencillez campesina. Posible es, también, vivir el sueño cosmopolita y de vanguardia o remontarse a la magia de las leyendas más remotas. Extraviarse en su interior es sencillo, delicioso y placentero, con la adicional garantía de la seguridad que brinda la relativa posibilidad de regresar rápidamente al presente, aunque no todos deciden retornar.
Un viaje por estas tierras, un roce con sus gentes y sus obras vivas es un aventurado riesgo para el viajero ya que existe la posibilidad de que al retornar, "el presente sea diferente a como sería antes de descubrir Francia".
Situacion Y Geografia: Con una superficie de 543.965 kilómetros cuadrados, Francia está cubierta por valles, cuencas fluviales y zonas montañosas que varían de una región a otra. Goza de un paisaje excepcional en el que se entremezclan los colores cálidos de la tierra y el sol, los tonos ocres y oscuros de las montañas, los azules del agua y los grises del cielo.
Predominan en Francia las llanuras, bajas mesetas y colinas, que ocupan las dos terceras partes del territorio, y pueden distinguirse tres grandes conjuntos regionales dispuestos alrededor de un centro de dispersión de aguas que es el Macizo Central: el norte con la Cuenca de París, las llanuras del Norte y las Montañas Medias; el suroeste y oeste con la Cuenca de Aquitania y la zona de mesetas y colinas; y al sur y sureste con las grandes montañas alpinas y la zona mediterránea.
Hacia el Norte del país se encuentra el Canal de la Mancha que le otorga una cercanía con el Reino Unido. La zona de Normandía, con sus paisajes nebulosos y grises le da un aire fuerte, nostálgico y mítico a estas tierras.
Al Este, las zonas de Ardene, Champagne, Borgoña, Alsacia y Lorena donde los abundantes bosques cubren las zonas montañosas y los valles.
En la Región Central, dominada por un macizo, predominan aún los bosques y valles, de mayor intensidad, que se prolongan hasta llegar a la zona de los Alpes, cadena montañosa que comparte con Suiza e Italia. En ella, el Mont Blanc, que alcanza más de 4.000 metros de altitud, siendo el pico más alto de Europa Occidental.
Al Suroeste Francia está flanqueada por España, con una frontera natural: los Pirineos. Esta zona, netamente montañosa, tiene temperaturas más extremas en el invierno.
El Occidente Atlántico brinda a Francia un amplio territorio marítimo que ha sabido aprovechar muy bien. La región interior de esta zona, cubierta por el Valle del Loira, está plagada de bosques entre los que se asoman impresionantes construcciones palaciegas.
Por último, el Sur, la zona mediterránea o Provenzal, la más cálida del país, aunque no llega a temperaturas extremas gracias a su humedad. La campiña cuenta con un sol brillante, un sol que ha inspirado a muchos artistas y que ha quedado plasmado en más de una obra de arte.
La Costa Azul es dominada de tal forma, gracias a este color. La zona está expuesta a una extraña conjugación de dos vientos, el Mistral, un viento frío e invernal que se produce en la meseta central de Francia y que viene a terminar en el Mediterráneo, y el Siroco, un viento húmedo y templado o seco y caliente, según la época del año, que se genera en el norte de África y se cruza en la zona Provenzal con el Mistral. Esta confrontación constante entre ambos vientos produce en esta zona movimientos térmicos que la hacen especialmente voluble y que, según algunos geógrafos, es la causa de comportamientos extraños e incomprensibles en algunos de los habitantes humanos y animales de la región.
Ríos
Cuatro ríos principales con numerosos afluentes, dan vida a través de sus aguas y sus asentamientos a la vida francesa: el Dordoña en el suroeste, el Loira, en cuyo valle existe la mayor concentración de castillos, el Ródano, único río que desemboca en el Mediterráneo y el Sena, que ha visto nacer y permanecer a París, pese a múltiples gobiernos e invasiones. Los valles que la componen explican la excelente calidad de sus vinos, ideales para el cultivo de la vid de diferentes especies.
Costas
Las costas están trazadas en Francia como resultado de las variaciones del nivel marino y en general se puede decir que dominan las costas bajas. Las costas septentrionales corresponden a las llanuras del norte y a la Cuenca de París; en Flandes y Picardia son bajas y bordeadas de dunas, resultado de la acumulación de los aluviones transportados por la fuerte corriente del suroeste. En Normandía alternan los acantilados con las playas arenosas. Las costas de Bretaña, las más recortadas del país, presentan numerosas rías, cabos e islas, mientras que las de Aquitania, en el suroeste, son en general regulares y llanas formadas por cordones rectilíneos de dunas, siendo el principal accidente el estuario de la Gironda. La costa mediterránea es baja y pantanosa en el Golfo de León y con numerosas lagunas; destaca particularmente el Delta del Ródano, que constituye la Camargue. El sector de los Pirineos es rocoso, al igual que la zona de la desembocadura del Ródano. Pequeños macizos caen abruptamente sobre el mar formando una costa escarpada con bellas bahías, dando lugar a la Costa Azul.
Principado de Mónaco
Ubicado en la Costa Azul, en el Mediterráneo, Mónaco se reserva las playas de mayor renombre, lujo y atractivo de Francia. Mónaco es, en sentido político, un territorio independiente, sin embargo, es parte de la historia y tradición francesa. Su carácter de principado disputado a lo largo de muchos años de historia por diversas familias y retenido fieramente por los Grimaldi, hacen de este pequeño territorio uno de esos sitios en los que la grandeza está en su historia, más que en su presente.
Córcega
La isla de Córcega sorprende por su excepcional paisaje de contrastes. La zona del litoral es amplia, gozando de magníficas playas en algunas partes, en otras, es escasa y rápidamente se eleva convertida en altas montañas. El centro de la isla es una especie de meseta rodeada por las montañas más atractivas, cubiertas de vegetación y emoción. La ubicación de la isla, más cercana a la zona climática cálida, hace de Córcega el sitio de playa más atractivo a lo largo del año.
Historia: La Prehistoria
Los primeros indicios humanos de lo que hoy constituye Francia se remontan al Paleolítico, hace alrededor de 25.000 años, cuando grupos de la Edad de Piedra se establecieron en el Valle del Dordoña, en el suroeste de la actual geografía del país. Las huellas de estos grupos han quedado reflejadas en la serie de pinturas rupestres existentes a lo largo del Valle del Dordoña, siendo las más excepcionales las de La Grotte de Lascaux en Montignac.
En el neolítico, entre los años 12.000 y el 4.000 a.C. los asentamientos humanos se regularizaron en torno a los valles de los cuatro ríos más importantes de Francia: Dordoña Loira, Ródano y el Sena. Numerosos restos de herramientas de trabajo y artículos de cocina dan muestras del grado de avance de aquellos antiguos habitantes que se iniciaban en la agricultura.
Celtas, Galos y Griegos
Hacia el año 450 a.C. los pueblos célticos ocuparon la zona del norte y se apropiaron de sus montañas y bosques mezclándolos con sus tradiciones y leyendas. Los galos o gálicos, se consideran los habitantes franceses por excelencia. Un poco antes, en el 600 a.C. los griegos se asentaron en la zona mediterránea dando nombre a Corsica, actualmente la isla de Córcega y fundando Massilia, hoy convertida en el Puerto de Marsella. Como en otros sitios, los griegos dejaron parte de su civilización clásica diseminada por la zona y evitaron entrar en enfrentamientos con los habitantes del norte. En la coexistencia de estas dos culturas se entrelazan las raíces del actual pueblo francés.
Romanos y Francos
Durante el Imperio Romano, hacia el año 120 a.C. la zona mediterránea sucumbió a los ejércitos del César los galos resistieron hasta el año 50 a.C.. Julio César logró vencerlos e inició la unificación de lo que hoy es Francia.
En las márgenes del Sena, así como en una de las pequeñas islas que se encuentran en el interior de este río, nació una pequeña población a la que los galo-romanos llamaron “Lutetia” Ciudad del Barro, misma que más tarde se convertiría en París. Esta ciudad recibió los numerosos asaltos de varios pueblos bárbaros: visigodos, ostrogodos, burgundos y francos. El ataque más fuerte que vivieron fue el de Atila, rey huno, que estuvo a punto de destruir la ciudad entera. Finalmente fueron los francos quienes lograron vencer a los galo-romanos y asentarse en Lutetia, a la que llamaron París, en honor a una tribu de pescadores del Sena, los parisi.
Con el rey Clodoveo y el dominio franco, se inicia la Etapa Merovingia. En ella los francos se convierten al cristianismo y edifican grandes monasterios y centros de cultura como Limoges, Tours y Chartres entre el año 490 y el 511 d.C. A partir de la conquista de los francos, París se convierte en el centro del imperio; un centralismo que perdura por largo tiempo y que hace de esta ciudad el principal objetivo de asalto para cualquier conquistador.
Del siglo VIII al siglo XIII
La entrada en escena de los árabes en el mundo europeo hacia el año 730 d.C., obliga a cambios en los sistemas y jefes de gobierno. Carlo Magno se convierte en Rey y detiene el avance árabe aunque es derrotado en la Batalla de Roncesvalles. Es en este periodo cuando se delimita la frontera con España y el Sacro Imperio se extiende hasta Alemania. A la muerte de Carlo Magno viene una sucesión de reyes que logran sostener el Sacro Imperio hasta el año 987, cuando la parte oriental pasa a ser Alemania y la occidental Francia.
La elección de Hugo Capeto como rey de Francia en el 987 da inicio a la dinastía de los Capetos en la que se establece el principio monárquico hereditario. Un breve periodo de orden y tranquilidad posibilita el fortalecimiento de las relaciones con la Iglesia Romana y el desarrollo de la cultura, el arte y la arquitectura, cuyo estilo románico se refleja claramente en las catedrales de Autun y Angulema.
En 1066, los normandos, a las órdenes de Guillermo el Conquistador, toman Inglaterra. El reino anglonormando adquiere poder y es motivo de lucha cuando Leonor de Aquitania, casada con Luis VII de Francia, pasa a ser la esposa de Enrique II de Inglaterra, adjudicando así el territorio normando a los ingleses.
Durante los dos siglos siguientes, la fuerza árabe ocupará a los europeos en las Cruzadas para frenar su influencia. Estos periodos se verán salpicados de numerosos episodios de lucha entre los reinos de la zona con los anglonormandos y la influencia de la Iglesia Romana que terminará instalando la Sede Papal en Aviñón hacia 1309.
El Renacimiento
El periodo comprendido entre 1330 y 1598 representa una fase de luchas constantes contra los ingleses; en éste se enclava la conocida Guerra de los Cien Años. El término de esta rivalidad se da cuando los franceses recuperan Calais y los ingleses salen del territorio franco. Es también en esta fase cuando se da la invasión italiana, que más que militar es cultural a través de los artistas invitados a las cortes por Francisco I. Entre éstos destaca Leonardo Da Vinci que hizo de Francia su tierra de éxito. El Renacimiento llega y se instala gracias a este desliz cultural del monarca y a la presencia de los genios italianos. En los últimos años del siglo XVI se suscitan numerosas guerras religiosas entre católicos, protestantes y hugonotes, después de las cuales se genera el primer clima de tolerancia religiosa y libertad de culto.
La llegada al poder del Primer Rey Borbón, Enrique IV 1598 marca un periodo de esplendor cultural y artístico. Luis XVI, el Rey Sol, logra hacer de Francia la nación más poderosa de la época. El poder económico del país es terreno para engendrar las ideas de la Ilustración, el Enciclopedismo y el Método Científico a partir de las cuales comenzará a gestarse la Revolución.
La Revolución Francesa, Napoleón y el fin de los Borbones
Durante la Guerra de los Siete Años 1756-1763 una vez más contra los ingleses, Francia pierde la mayor parte de sus posesiones de ultramar en tanto que Inglaterra se consolida como la primera potencia mundial. La Revolución Francesa es la primera que exige igualdad y libertad en el sentido que hoy tienen estos términos. La toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789, marca el inicio de un periodo cuyas repercusiones alcanzarán a todo el mundo dominado por los europeos. Sin embargo, los ideales revolucionarios terminan en la implantación de una época conocida como la del terror, en la que son ejecutados numerosos aristócratas y celebridades.
En 1804 Napoleón se corona a sí mismo emperador en Notre Dame, con la presencia del Papa. Su estrategia militar conquista gran parte de Europa y restablece una etapa de esplendor artístico. La escuadra francesa es aplastada por Nelson en Trafalgar. El famoso militar es detenido en tierra por el Imperio Ruso, razón por la que abdica y es desterrado a la isla de Elba, en el Mediterráneo.
La abdicación napoleónica posibilita la restauración de la monarquía de los Borbones. Aunque Napoleón hace un intento por recuperar el Imperio, no tiene éxito en su incursión y es derrotado en Waterloo en 1818. La Batalla de Waterloo puso fin al Imperio de los Cien Días. Esta vez su exilio es definitivo y muere en la isla de Santa Elena en el Atlántico Sur.
La dinastía borbónica no fue capaz de resolver la fuerte crisis económica que se le presenta al país en el año de 1848. Todo hacía pensar que el nuevo régimen sería más sólido que el anterior, el nuevo rey parecía ofrecer a la burguesía todas las garantías que ésta podía desear, pero tuvo que enfrentarse a una doble oposición: la de los monárquicos y la de los republicanos. Los propietarios de la vieja Francia, que bajo la Restauración habían creído retornar al estado de las cosas del Antiguo Régimen, conservaron sólidas posiciones en la Francia rural, más numerosa en la época que la población urbana. En las ciudades, en cambio, y en algunas provincias particularmente patriotas, subsistió una oposición republicana que consideraba que la Revolución había sido malograda. Esta posición “izquierdista” también se nutria del proletariado que emergía. La monarquía no respondía a las aspiraciones de amplias capas de la nación, la crisis económica restó el apoyo de las clases adineradas a la monarquía, aumentando la oposición de los burgueses radicales y del proletariado. En Francia se levanta una sublevación democrática para la ampliación de las bases del poder y termina con la abdicación del rey Luis Felipe. La burguesía necesitó de nuevo del pueblo para obtener la caída del régimen, pero esta vez el pueblo no quería retirarse de sus conquistas y la lucha sangrienta que se estableció separaría desde ese momento a la burguesía de la clase obrera. Era la época en que Marx publicaba su célebre “Manifiesto Comunista”. A partir de aquí Francia se encontrará en un sistema republicano que sufrirá luchas interiores, intentos de invasión de otros países europeos, periodos de solidez y resquebrajamiento. Es en uno de esos periodos de solidez cuando Francia se consolida como un imperio colonial en el norte de África y el sureste de Asia. Este carácter asaltado de la Francia del siglo XIX origina movimientos artísticos y culturales como el romanticismo, el impresionismo, el modernismo y el cubismo, entre otros. Francia es el sitio ideal para refugio de intelectuales, científicos y artistas que la miran como un imperio fuerte, libre, excitante, pero que, al mismo tiempo, ofrece esa extraña inestabilidad que tanto apasiona a los artistas.
Luis Napoleón, hijo de la reina Hortensia y de Luis Bonaparte, aprovecha la coyuntura de la crisis política y social para conseguir la presidencia de la República en 1848.En 1851 con un golpe de estado se transforma la República en Imperio. Con Napoleón III Francia vivió una época de guerras interminables, hasta que abdicó en 1870 y se volvió a proclamar la República. El poder se hallaba en manos de los grupos conservadores esta vez. La III República se mantuvo con altibajos hasta 1914. La política exterior de principios del siglo XX, dirigida por los radicales levantó la Triple Entente Francia, Rusia y Gran Bretaña, frente a la Triple Alianza Alemania, Austria e Italia.
Las Guerras Mundiales
La Primera Guerra Mundial 1914-1918 cambia el panorama no sólo de Francia, sino de todo el mundo. Por primera vez los franceses son aliados de Inglaterra, ahora contra los alemanes. El territorio francés es duramente castigado por los ejércitos germánicos, especialmente en el norte. La guerra transformó completamente a Francia. La República había resistido la prueba. Pero nada compensaba los 300.000 muertos, ni el agotamiento económico que se traducía en una crisis monetaria de grandes dimensiones. El periodo posterior a la Primera Guerra Mundial ofrece un terreno de reconstrucción que atrae, una vez más, a artistas y escritores al igual que en otros periodos de paz. La crisis económica que estalla en los Estados Unidos en 1929 no tarda demasiado en afectar a Francia, siendo el principal responsable de la transformación de la postguerra en una “anteguerra”.
La Segunda Guerra Mundial 1939-1945 ocupa a Francia de manera más drástica. Las tropas nazis toman el gobierno francés durante algunos años en los que el terror de la guerra es el tono constante. Desde Londres, la Resistencia Francesa Libre, dirigida por Charles de Gaulle, mantiene la esperanza de recuperar el país. Los aliados toman Normandía el 6 de junio de 1944 y comienzan la recuperación de Francia por el norte y por el sur en Provenza, días más tarde. París es finalmente liberado en agosto del mismo año instalándose un gobierno provisional dirigido por el General De Gaulle.
De la II Guerra Mundial a Nuestros Días
Terminada la guerra, Francia elabora una nueva constitución. Sus colonias africanas y asiáticas luchan por su independencia y la situación francesa de posguerra le impide recuperar algunas de ellas. En 1957, junto con otros países europeos, Francia interviene en la construcción de la Comunidad Económica Europea.
En 1958, bajo la nueva Constitución francesa, Charles de Gaulle es el primer presidente de la Francia de la posguerra. Después de los disturbios estudiantiles de mayo de 1968, de Gaulle dimite. Años más tarde, Francois Mitterrand se convierte en el primer presidente socialista elegido democráticamente por los franceses. Durante su mandato, que se prolonga al ser reelegido, Francia recupera su carácter de vanguardia, su patrimonio cultural, su poder económico y se constituye como una nación defensora de los derechos humanos, la libertad, la democracia y la paz.
En 1993, los franceses dan un giro en su política al elegir a un primer ministro conservador como presidente: Jaques Chirac. En 1997 las elecciones sitúan a Lionel Jospin como primer ministro, dando un nuevo giro hacia el socialismo. La actual situación del país es difícil de explicar. Igual que en el resto de los países europeos, el nivel de vida de sus habitantes es satisfactorio, pero se enfrentan a los enemigos del siglo XXI: la sobrepoblación, la crisis interior del hombre como individuo y el imparable desempleo.
Arte y cultura: El arte y Francia siempre se han identificado como una dualidad indisoluble. Esta afirmación tiene bases evidentes y amplias: muchos de los artistas más reconocidos del mundo y de la historia han desarrollado parte de su obra en Francia o bien, han sido inspirados en alguna moda, acontecimiento o recurso francés.
De raíces celtas y grecolatinas, el espíritu francés actual guarda una equilibrada relación entre la magia, la permisividad y la leyenda de los primeros pueblos del norte, y la disciplina, la estética y racionalidad de los hijos de Zeus. Esta es la causa de que el francés reciba con gusto las tendencias más variadas, los excesos y la austeridad, lo místico y lo mundano.
El arte en la nación francesa es un producto cotidiano, enriquecido, altamente conservado y apetecible a toda hora y para todo público. Más que algo exterior, coleccionado en los museos o centros destinados a su creación, es un espíritu que se lleva por dentro, que se encuentra reflejado en las calles, en los paisajes, en el ambiente que vibra constantemente y que cubre de sensibilidad y magia la visión real de este país lleno de expresiones estéticas.
Primeras Manifestaciones Artísticas
Entre las primeras manifestaciones artísticas que se pueden encontrar en Francia están las Grutas de Lascaux, en el Valle del Dordoña, donde los hombres primitivos del neolítico expresaron sus experiencias y temores respecto de la cacería así como de las creencias en torno a la fertilidad humana. La formación en Carnac, en la costa bretona, realizada con más de cinco mil piedras y cuyo significado y procedencia continúa ignorándose, revela la existencia de un temprano espíritu estético que ha prevalecido a través del tiempo.
Testimonios Romanos
La influencia romana dejó variadas obras, principalmente arquitectónicas, especialmente en la zona Provenzal, que el tiempo ha deteriorado dejando sólo algunos restos. No obstante, la majestuosidad de las construcciones romanas prevalece y es posible observarla en sitios como los anfiteatros de Nimes y Arles, el Teatro de Orange y el Acueducto Pont du Gard en el sur de Francia. Algunas ciudades como Autum, Saintes y Reims, conservan acueductos heredados por los romanos, en tanto que Lyon y París sólo pueden ofrecer al visitante algunos restos del paso romano por sus tierras.
Etapa Merovingia y Carolingia
La Etapa Merovingia, con la conversión de Francia al cristianismo, supuso una modificación en las tendencias artísticas de la época. Se construyeron grandes monasterios, en general de carácter austero aunque imponente, como los de Tours, Limoges y Chartres, que se convirtieron en centros culturales de la zona, donde los monjes de diversas órdenes desarrollaron parte de la ciencia y la filosofía. La capilla merovingia que más destaca es la de Pépiole, cerca de Toulon.
La etapa Carolingia, en el siglo VIII, supuso un renacimiento de la cultura y el arte a niveles extraordinarios, orientados generalmente a fines de tipo religioso o nacionalista. Las gestas épicas de carácter poético se desarrollan notablemente, aunque no aparecen escritas hasta siglos después. Muestras arquitectónicas de la época son la Abadía octagonal de Ottmar Sheim en Alsacia.
El Románico
El estilo románico, desarrollado fundamentalmente durante la monarquía de los Capetos, produce obras de gran tamaño y amplitud, basadas en el arco de medio punto, el uso de la piedra tallada en la decoración, sustituyendo la madera y los mosaicos pintados. Aparecen también grandes ventanales en la parte superior de las columnas, que las vuelven menos sombrías e invitan a un mayor despliegue de color. Borgoña, Alsacia y Auverge conservan obras del periodo románico, sin embargo, la ciudad más representativa de este estilo es Poitiers, en el oeste del país, con una abundante arquitectura románica que se corona con la iglesia de Notre Dame la Grande.
Hacia el año 1100 las primeras universidades comienzan a aparecer en Europa. En París, habitual centro cultural por ser también el centro político, se dan los primeros intentos de consolidar una Universidad. En estas reuniones científico-literarias, surge la métrica de la canción popular que se venía desarrollando oralmente desde tiempos remotos: la Chanson de Roland.
El Gótico
El soberbio estilo gótico asalta Francia hacia el año 1140. En contraste con el románico, es una arquitectura más fina, con columnas más delgadas que aprovechan el arco apuntalado para reducir la tensión física y el espacio. La coronación con tallados en piedra en sus altas columnas y el uso de ojivas en los ventanales, haciéndolos más amplios, es lo que le da a este carácter esa apariencia de una altitud interminable. El gótico es un estilo que tuvo gran acogida en Francia y multitud de obras en diversas ciudades dan muestra de ello. Siempre orientado a la construcción de obras religiosas, inmensas catedrales, iglesias, conventos y monasterios, los franceses de entonces vieron en la arquitectura gótica una forma que guarda el equilibrio entre la sencillez que impone la religión y la fantasía que ofrece la construcción. Sin lugar a dudas, la imagen de la Francia gótica que más se conoce en el mundo es la de la Catedral de Notre Dame en París.
El Renacimiento
El Renacimiento también dejó su huella en la cultura y el arte francés. La corte de Felipe I reunió a algunos de los más aventajados renacentistas italianos al ofrecerles refugio en Francia. Entre éstos, los más destacados fueron Rosso, Primaticcio y Leonardo Da Vinci que heredó a París La Gioconda. Los cambios introducidos por los renacentistas, orientados a recuperar la belleza y los cánones de la antigüedad grecolatina con una visión más prolongada a las necesidades y placeres individuales, significaron una vuelta a la sencillez, al realismo en todas las artes. Un cambio relevante de esta etapa es la orientación, por primera vez, de la estética del arte hacia la vida secular; esto se revela en los cuadros que representan escenas campestres, urbanas y palaciegas, así como en el florecimiento de castillos, palacios y plazas que nada tienen que ver con la cultura religiosa. En contraste, la literatura épica, gestora de glorias nacionalistas y batallas en pro de la religiosidad, se orienta al teatro y las comedias, a los mensajes didácticos - moralistas.
El Barroco
El barroco llega para elevar la atmósfera estética hacia un sentido más artificial, recargado, suntuoso, para distinguir amplia y notablemente la vida de la masa popular de la aristocrática vida de la nobleza. En ella, la construcción de grandes castillos o Chateuax, principalmente en el Valle del Loira, son una especie de rebelión discreta contra la dominación religiosa y la invasión de la vida popular en el arte que las etapas anteriores habían logrado. Fontainebleau y Versalles son hermosas muestras arquitectónicas del recargado y evidentemente aristocrático estilo barroco.
Entretanto, Descartes desarrolla el Método Científico y Moliére, Racine y Corneille elaboran piezas teatrales que se han convertido en verdaderos clásicos. La pintura también abunda tanto como la música; es época de grandes mecenazgos, de las piezas dedicadas a las más insólitas obras reales y nobiliarias.
Estilo Rococó
Ese espíritu de ir siempre en busca de lo más inimaginable, de tener ese encuentro entre lo mágico y lo racional, se corona con las extravagancias del estilo rococó, que reúne dentro de un cuerpo establecido, una pieza musical, una obra arquitectónica o hasta un sencillo mueble, una serie excesiva de detalles que lo realcen. La decoración interior de los Palacios Reales y los Castillos habitados por la nobleza constituyen la muestra más clara de este estilo. Entre los pintores de la época, Antoine Wateau, Francois Boucher y Jean Honoré Fragonard son los más representativos.
El Neoclásico y el Romanticismo
Un nuevo retorno a la sencillez es marcado por la aparición de la tendencia neoclásica. La literatura se vuelve menos fantasiosa, más real y viva, capaz de retratar los sentimientos humanos con claridad y simplicidad, aunque a nivel interno las obras se encuentren reguladas por múltiples parámetros. La filosofía deriva hacia las visiones más humanistas y naturalistas del hombre como las expone Rousseau, hacia el nacimiento del estado moderno con las bases aportadas por la Ilustración, desarrolladas por Voltaire y Diderot. Aparece el ensayo político con Montaigne, como una trompeta que señala lo que se avecina: la Revolución Francesa, el fin del absolutismo, el sueño de justicia e igualdad para los hombres.
Posterior a la afamada Revolución de 1789, el romanticismo se instala en el mundo cultural y artístico. Stendhal, Chateubriand, Balzac, Baudelaire y desde luego, Víctor Hugo, deleitan con sus obras melancólicas, amorosas e idealistas que ponen énfasis en el paisaje regional, en tanto que Delacroix, en la pintura hace lo suyo.
El Realismo y Naturalismo
Quizás sean tantas invasiones, tantas guerras internas o tantos intentos por retornar al carácter imperial lo que orilla a los artistas franceses a asentarse en un estilo más real, más cercano a la vida de la gente, más igualitario a través del realismo. En este viaje a la realidad, se llega a la introducción de transportes más accesibles y a la reconstrucción de ciudades como París, cuidando de conservar la muestra artística que la historia les había dejado encargada.
El naturalismo es una muestra más de la tendencia a ver el lado oscuro de las cosas. Ahora ya no basta con retratar los paisajes cotidianos o narrar historias cercanas a la vida de cualquiera; es necesario expresar los aspectos más sórdidos y crudos de la vida en las ciudades. Emile Zolá es quien mejor expresa la vida popular y descarnada del París de aquella época que iniciaba su verdadero ascenso hacia la democracia.
El Impresionismo
Una serie de pintores pone en marcha, a mediados del siglo XIX, una nueva visión estética: el impresionismo, al cual se le considera como el nacimiento de la pintura moderna, donde la realidad exterior, tanto como la subjetiva, se plasma filtrada por los ojos del artista. Eduard Manet, Claude Monet y Paul Cézanne son los primeros artistas del pincel que se expresaron de esta manera; posteriormente Degas y Renoir se unirán. Más que en otras épocas y quizá favorecidos por la creciente ampliación de los transportes y las comunicaciones, estas novedades francesas en el mundo del arte, atraen a creadores de todo el orbe, fundamentalmente europeos, que fijan en su mente la idea de llegar a Francia a aprender, a expresar sus ideas, a ser comprendidos, porque el carácter francés, tan permisivo, tan abierto a lo nuevo, no se espanta e incluso aprecia el arte moderno.
La música también cambia sus cánones en el siglo XIX. Maurice Ravel y Claude Debussy son los músicos más representativos de esta etapa modernista. Rodin, crea obras cargadas de filosofía y erotismo, juega con el nuevo espíritu individualista francés, con una mirada profunda a los sentimientos propios del hombre.
Surrealismo y Cubismo
La zona sur de Francia alberga a los precursores de los movimientos surrealistas y cubistas. Por ahí se establecieron Van Gogh, Picasso y Dalí, al menos durante un periodo de su vida. Lo que buscaban era un espacio tranquilo y estimulante a la vez para sus particulares visiones de la realidad. Y si Francia les dio el espacio que buscaban, ellos le han dado al mundo una visión intensa de lo que es el país galo a través de sus obras.
Literatura
En la literatura, durante los siglos XIX y XX, Francia es tan acogedora como con los pintores y recibe a numerosos escritores que desarrollan sus mejores obras al amparo de la vida en París, Lyon, Niza o Marsella. La inestabilidad política, producto del fin del Imperio, así como las Guerras Mundiales que castigaron duramente al pueblo francés, son periodos alternos a aquellos en que la ciencia, la cultura y el arte florecen en esta nación. Movimientos como el surrealismo, el dadaísmo y el existencialismo expresados en las obras de Camús, Sartre y Simone de Beauvoir, surgieron entre las ruinas que la acción bélica dejó, creciendo para seguir a la vanguardia de la expresión mundial del pensamiento libre. De ahí que la mayor parte de los escritores, músicos, bailarines y pintores de la época contemporánea hayan residido en algún lugar de Francia, en algún momento de su vida. Viajar a Francia era una invitación al desarrollo profesional.
Cine
El séptimo arte, el cine, tuvo su origen precisamente en este país cuando los hermanos Lumiére presentaron su aparato mágico a una serie de audaces espectadores. La tradición por el cine permanece y se vuelve mayor cada día. El Festival de Cannes, además del lujo que representa, cuenta con el prestigio de valorar el cine de calidad, es decir, el cine arte.
Gente Y Costumbres: Francia es un país con una grandeza histórica y cultural mucho más amplia que su territorio de apenas medio millón de kilómetros cuadrados. Tiene una población de aproximadamente 58 millones, mayormente adultos y de la tercera edad. Como muchos países europeos, sufre el problema del desempleo, lo cual ha hecho de los últimos años una época difícil de asumir, variando el carácter de los franceses hacia sentidos menos participativos en la vida social, como era su costumbre.
Una característica de sus pobladores es la apertura cultural hacia otros habitantes del planeta dentro y fuera de su territorio, sin perder su individualidad o afectar su nacionalismo.
Tradicionalmente Francia ha sido uno de los impulsores de la tolerancia racial y cultural, eje de muchas asociaciones internacionales en favor de los derechos humanos. Este aprecio a la diversidad se refleja en su territorio. En él conviven, en buena medida, minorías africanas, asiáticas, judías o de Europa del Este que conforman una población de casi 5 millones. Todo ello produce un espectacular mosaico de colores, ideas y razas.
Durante la época de su esplendor imperial y su dominio bélico de los siglos XIX y XX, el nivel de vida francés fue de los más altos del mundo; sus modas sociales, educativas, científicas e incluso de vestido, eran imitadas en todos los rincones. Ser francés, por nacimiento, era una especie de don divino incomparable. Esto causó una especie de sobrevaloración de su cultura que hizo presa a algunos de sus habitantes y de esta forma, se ganaron una fama de individualistas que rechazaban a los demás países y que miraban por encima. Actualmente ese sentimiento ha quedado atrás al verse enfrentado a la realidad de finales del siglo XX. Hoy en día, Francia ve en los países europeos, aliados a los que se les debe tratar con hospitalidad y respeto.
La vida familiar sigue siendo un núcleo social importante, aunque cada vez existen más familias sin hijos. El nivel de vida permite que el bienestar reine en la mayoría de los hogares. Existe la costumbre de la comida en familia, que se respeta a pesar del acelerado ritmo de sus ciudades. Otra costumbre francesa es no comer entre comidas ni beber aperitivos que estropeen el gusto por los alimentos. Si una familia le invitase a comer, la puntualidad es básica y es recomendable que el arreglo personal sea formal. En el hogar, es costumbre repetir varias veces el plato que más agrada, sin que por ello se descuide a los otros platillos del día.
A los franceses les agrada que los visitantes hagan esfuerzos por hablar en su lengua, aunque sea con un pésimo acento. Son mucho más cordiales cuando perciben el interés del visitante que cuando le miran indeciso e incapaz de arriesgarse. Rara vez responden en otro idioma aunque lo conozcan muy bien.
Las mujeres francesas, especialmente las parisinas, visten con una elegancia que no tiene que ver con sus ropas o adornos, sino más que nada con la gracia que imprimen a sus movimientos, andares y gestos. Esa misma gracia que cautiva y hace mirar los sitios históricos de esta cultura con ansiosos ojos. Los jóvenes tienen acceso, en general, a la educación universitaria por lo que su preparación es alta. Los centros educativos cuentan con gran tradición en cuanto a su calidad, motivo que trae anualmente a miles de estudiantes de los sitios más recónditos del planeta. Este hecho contribuye a que el caleidoscopio de las imágenes urbanas se complique y se vuelva más atractivo.
Entre las costumbres más importantes de los habitantes del país está la asistencia a espectáculos teatrales, musicales y cinematográficos. Siendo Francia la cuna del cine, sus pobladores devoran con asiduidad lo que la industria produce, especialmente la cinematografía nacional, porque, un rasgo muy propio de los galos es el amor a las producciones de su patria.
La gente en Francia tiene una sola costumbre común, la de sorprender por su seguridad, por su variedad y por su facilidad para mezclarse con lo nuevo sin perder lo que han conservado por años. Por la misma razón, para conocer a los franceses hay que trasladarse a las regiones más alejadas de las grandes ciudades. En ellas se conservan costumbres más antiguas, más sencillas, especialmente en cuanto a la alimentación y la diversión, lo que produce un agradable contraste con la vida urbana. La vida religiosa es más activa en estas áreas, en donde se celebran incontables festividades de carácter religioso cada año.
A pesar de todo, el principal rasgo del galo moderno es su apego a la libertad individual, apego que se fortaleció con el gobierno socialista y que les hace afortunados aunque solitarios. Posiblemente por esa soledad y el agobio económico que viven, actualmente estén buscando con ansiedad las atenciones de adivinos y curanderos, poniendo de manifiesto que no han perdido su carácter mágico, de herencia celta.
Gastronomia: La cocina suele ser el reflejo más público de la sensualidad de un pueblo, de sus secretos primarios, del mestizaje de su historia. En el instante en que los ojos del extranjero se cruzan con la exposición de los productos alimenticios en los mercados, tiendas, panaderías, mantequerías y vinaterías, es posible saber lo que la comida significa para los habitantes de cada región de Francia.
La comida en Francia tiene tanta tradición como su historia, su arte o su sentido de la libertad. Cuando acuden a la mente escenas de refinamiento, romanticismo y sensualidad relacionadas con los franceses, se proyectan en el archivo interior las imágenes palaciegas que el cine se ha encargado de divulgar, donde reyes y aristócratas se deleitan con mesas enteras cubiertas por platillos inimaginables, fuentes de frutas y esculturas de postres con nombres extravagantes.
Esta es la cocina de los reyes, propiedad actual de los chefs, de los restaurantes exclusivos: es la alta cocina francesa. Sin embargo, el espíritu igualitario que los franceses han desarrollado en los últimos siglos ha hecho que su cocina resulte accesible para todo el que la visita.
Cocina Clásica y “de Mujeres”
Existen dos tipos de gastronomía que pueden guiar al turista: la clásica y la llamada “de mujeres”. La primera es aquella que, venida de la aristocracia, se ha ido renovando sin perder su origen y que se ofrece actualmente a todo el que quiera probarla prácticamente a lo largo de todo el país. La “cocina de mujeres” debe su nombre al hecho de que era la realizada por las amas de casa, madres y abuelas; es aquella que antaño fuera la cocina campestre, más regional, más propia de la cotidianidad de los franceses. Ambas gastronomías conviven perfectamente en la actualidad y, siendo Francia el país con más restaurantes de Europa, el visitante tiene la posibilidad de degustar interminablemente lo que más le atraiga.
Los cocineros franceses conocen muy bien el ritual de su cocina; saben que el punto de distinción es la calidad de sus ingredientes y el equilibrio entre éstos con la buena presentación y la sencillez. Por ello es que han desarrollado innumerables tipos de salsas y cremas con las que acompañan sus platillos. De esta forma, el visitante se sorprende con platos sumamente sencillos cuyo atractivo reside en la armonía de sus componentes y el ritmo que le imponen tanto su color como su forma de ingerirlo. Ejemplos claros de esto son el suflé, el foie gras, el salmón en aspic o las mouselines y macédonies.
Elementos claves de la Cocina Francesa
Un punto clave dentro de la gastronomía francesa son sus panaderías. Existen gran cantidad y variedad de panes; el más clásico, el blanco, que se presenta en forma de barras: las delgadas o “flutes”, las baguettes y las más gruesas o “pains”. El pan francés solo se conserva fresco alrededor de cuatro horas y cada día son menos las panaderías que lo elaboran de la manera tradicional, razón que vuelve muy atractivo convertir en un reto probar un pan recién horneado.
La pastelería es otro fuerte de la cocina francesa. En ellas podrá encontrar infinidad de pastelillos de diversos tipos y tamaños entre los que destacan los merengues, las madalenas, los “pettits fours”, tartaletas, buñuelos y el caramelo. Las tartas también son variadas, especialmente de chocolate y de frutos secos o de temporada; tienen la característica de una presentación elegante y atractiva.
Las carnes frías son también productos muy atractivos y abundantes. En las charcuterías se pueden encontrar gran variedad de carnes cocinadas, jamones, salchichas y patés. Algunas de ellas también ofrecen ensaladas y platos del día, sencillos, atractivos y económicos en general.
Los quesos son algo que conviene probar; la elección entre más de 360 tipos existentes es como atravesar un laberinto sin fin. En una buena tienda de quesos se puede degustar varios de ellos y elegir el que más se adapta a los gustos personales, contando siempre con la colaboración de los encargados del establecimiento. Entre los mejores quesos están el Fromage Fermier y el Camembert; un queso con la inscripción “lait cru” leche pura, que representa la más alta calidad entre los productos de esta naturaleza.
Horas para Comer
Generalmente los desayunos son ligeros, a base de crosaint o brioche con café. Si desea zumo de frutas tendrá que pedirlo aparte en la mayoría de los casos. La hora para desayunar es la más variable de las comidas aunque suele ser temprano. La comida y la cena tienen horarios más estrictos y en la cultura francesa no es bien visto picar entre comidas o tomar un aperitivo. La comida suele servirse entre las 12:30 ó 13:00 h. y la cena, que es la principal comida del día, alrededor de las 20:00 h. Ambas pueden ser abundantes y por lo general incluyen una ensalada con algún producto de origen animal como el pollo o los mariscos, una crema o sopa y un plato fuerte. Se acompañan con vino o con agua mineral.
Es aconsejable realizar reserva en los restaurantes, especialmente a la hora de cenar y en las grandes ciudades ya que es la hora en que se encuentran más comensales. Algunos establecimientos abren hasta muy tarde y sirven cena entre las 12 de la noche y las 2 de la mañana para los asistentes a espectáculos nocturnos.
Si no desea enfrentarse a los restaurantes formales, con seguridad encontrará innumerables cafés, bistros, brasseries restaurantes de gran tradición pero menos formales o restaurantes de comida rápida que han llegado a casi todo el mundo. En las calles y mercados también existen vendedores callejeros de diversos bocadillos.
Cocina Regional
No hay que olvidar que cada región implica su geografía en su cocina y que, por tanto, cada zona ofrecerá diferentes especialidades. En Alsacia se puede pedir el foie gras, choucroute y tarta flameada, acompañada de un buen vino. En la zona del suroeste, el cassoulet, confit de pato y setas preparadas de diferentes formas.
Las especialidades de Normandía son numerosas. Caen es célebre por su preparación de callos, Rouen por sus patos, Dieppe por su lenguado, Mortagne por su morcilla negra y Vire por “l”andouille”, típico embutido del lugar, sin olvidar la nata cremosa de la salsa normanda. La sidra, suave o seca, acompaña a todos los platos, mientras que el Calvados, prestigioso “aguardiente de manzana”, es después del “trou normand”, un buen aperitivo. No podemos dejar de mencionar el delicioso licor de manzana llamado “Pommeau”.
La región del Loira Atlántico se distingue por sus vinos blancos, tintos, dulces y con aguja burbujas. Se pueden descubrir en sus bodegas en Saumur, bodega Bouvet Ladubay, y bodega Gratien y Meyer, los secretos de producción artesanal y las etapas de la elaboración desde la primera fermentación al embotellado. La degustación, al final de la visita, es ideal para disfrutar de su sabor.
Las otras citas gastronómicas inevitables con el buen comer en el Loira Atlántico son las galletas Lu, las “Fouaces” pequeños panes individuales rellenos de carne y vegetales y las rillettes du Mans especie de paté de cerdo.
En el menú de los grandes clásicos de la gastronomía bretona, la bandeja de mariscos ocupa un lugar preferencial. Le invitamos a que disfrute de las deliciosas y famosas Coquilles Saint Jacques vieiras y de los innumerables pescados que son la base de las mil y una recetas de la gastronomía de Bretaña. Otras sabrosas especialidades son las crepés de harina blanca, hermanas de las “filloas” gallegas, de la gallete masa de trigo negro o de las ricas galletas de mantequilla.
Los quesos de las regiones del Oeste de Francia resultan placenteros. Podemos disfrutar de los mejores quesos de Francia como el Pont-l”Evêque, Livarot, Neufchâtel y sobre todo el famoso Camembert en Normandía. Numerosas fábricas de queso artesanal proponen diferentes visitas. Los enamorados del Camembert no deben perderse el Museo del Camembert en Vimoutiers.
En Borgoña, además de su vino que es el protagonista del evento más importante de la vendimia cada año, puede probar los caracoles al ajo y el buey borgoñés, sin lugar a dudas, cumbres del refinado arte culinario francés. En Lyon, el salchichón con pistachos, la pularda trufada y el “gras double”, sencillamente delicioso. La zona mediterránea de Provenza ofrece variados tipos de pescados a la parrilla sazonados con hinojo, ratatouille y bullabesa. Por último, en la zona norte se puede probar los gofres, la carbonada de buey a la cerveza y la anguila “au vert”.
París no cuenta con una cocina propia de gran tradición y su arte culinario radica en que, al convertirse en el centro de la nación, los inmigrantes han llevado a esta ciudad sus especialidades regionales. En la Ciudad de la Luz prácticamente se tiene al alcance toda la comida francesa regional así como una magnífica representación de cocinas internacionales, por si alguien echa de menos su país.
Lyon ofrece una variedad gastronómica tan intensa como París ya que sus restaurantes están aún más especializados en las comidas regionales y en la “cocina de mujeres”, por lo que resultan menos elitistas que los refinados restaurantes parisinos. Sin embargo, en cualquier sitio de Francia podrá encontrar la cocina en todo su esplendor y deleitarse con ella de múltiples formas.
Vinos Franceses
Otro producto de gran tradición en Francia es el vino, esa bebida mágica que viene a ser el perfume del paladar. Cada región tiene el suyo propio, que difícilmente podrá encontrar fuera de ella; pero también existen los vinos que traspasan fronteras, que involucran historias y leyendas y que con seguridad le agradaría probar como es el caso del Borgoña, el Burdeos, el Coñac y el mítico Champagne. El Burdeos tiene sus orígenes en la Edad Media, cuando esta región, al suroeste francés estaba dominada por los ingleses. El Champagne, símbolo de éxito y triunfo, está elaborado a partir de la combinación de uvas de diversos viñedos. Posiblemente haya escuchado hablar de “Dom Pérignon”, asociando este nombre a una de las más prestigiosas marcas de champagne; pues bien, hacia 1700 este monje ciego fue quien descubrió la cualidad espumosa de este vino que, gracias a las botellas de cristal grueso y el uso de corchos en el envase, pudo ser producido y conservado en mayor escala. El Borgoña es un vino que se produce en menor cantidad ya que sus uvas requieren de una calidad que no es fácil obtener en gran escala. Es un vino clásico, fuerte, que se incrusta en el paladar y permanece en el recuerdo para siempre. Si se acerca a la zona de Provenza podrá encontrar vinos más ligeros, frescos y afrutados, producto de un clima más mediterráneo.
Los vinos ofrecen en su etiqueta las claves para conocer su esencia. La abreviatura AOC Appelation d”Origen Controlée significa que se trata de un vino rigurosamente controlado desde la selección de sus uvas, pasando por los procedimientos de elaboración y el tiempo de añejamiento hasta la graduación que contienen. La categoría Vin Délimité de Qualité Supérieure VDQS califica a los vinos de segunda clase que resultan bastante buenos y que compiten año con año para pasar a la primera categoría. Por último, los Vin de Table son vinos regionales que requieren menos rigor en su elaboración, aunque ello no significa que sean de mala calidad, además de resultar más económicos.
Compras - Artesania: En general Francia es un país donde se puede adquirir de todo. Siempre ha sido zona de tránsito para muchos productos, especialmente para aquellos que tengan que ver con la belleza, la decoración, la moda, la cultura y los placeres del paladar.
En general, los establecimientos comerciales incluyen en sus precios el IVA, conocido en Francia como VAT. Los precios en las tiendas son definitivos y no se regatean, pero en los mercados se puede poner a prueba las habilidades de todo buen comprador.
Compras en París
Si ir de compras es un placer para usted, en este país podrá hacerlo con gran deleite. En París encontrará una enorme cantidad de tiendas con diversos productos, desde los más sencillos y ordinarios, hasta los más especializados y extravagantes. Antes de iniciar las compras es necesario decir que en la esfera parisina la Orilla Derecha suele contener las casas más exclusivas y tradicionales de alta costura, galerías de arte y antigüedades, grandes almacenes y tiendas de lujo. La Orilla Izquierda, en cambio, guarda celosamente sus grandes librerías, pequeñas tiendas artesanales y galerías vanguardistas. Sin embargo, en ambos lados hay tiendas exclusivas y de altos precios conviviendo en armonía con las tiendas más accesibles y modestas.
En general, la actitud de los vendedores solo es amable cuando el cliente no anda a tientas y sabe lo que quiere; además, siempre es mejor atendido quien tiene la delicadeza de saludar primero. En los grandes almacenes existen empleados instruidos especialmente para atender a los clientes extranjeros. Galerías Lafayette y Le Printemps son dos de las mejores tiendas de ropa, porcelanas, equipaje y perfumería. Les Printemps, cuenta además, con un magnífico departamento de juguetería y lencería.
Samaritane, en las cercanías del Pont Neuf, sobre el Sena, es una peculiar tienda que ofrece decenas de uniformes de trabajo.Si lo que desea es encontrar buenos libros y buena música, los almacenes fnac, de estilo moderno, se los ofrecen con gran calidad.
La moda nació en París y a pesar de que se ha trasladado a Tokio y Nueva York, París sigue siendo el centro artístico de la moda. En cada estación del año se realizan majestuosos desfiles con las top model del momento y París se convierte en un escenario constante de actividad con visitas de personajes del mundo social y económico. En París están presentes las más prestigiosas firmas de moda como Dior, Givenchy, Saint Laurent, o Channel. Comprar en una tienda de alta costura o “pret a portér” es privilegio de unos cuantos, pero asomarse a sus escaparates es una posibilidad más democrática.
La Orilla izquierda tiene por tradición, en Saint Germaine des Prés, grandes y pequeñas librerías, tiendas de ropa especializadas y el escaparate de la moda “chic” con las boutiques de Sonia Rykiel y Charles Jourdan. La Rue de Saints Pères está cubierta por zapaterías y establecimientos de telas y en los alrededores de la Rue de Rennes se pueden encontrar tiendas de varios artículos de moda a precios muy accesibles. Subiendo hacia Montparnasse, se pueden encontrar grandes almacenes que ofrecen buenos productos a precios adecuados.
El Forum des Halles, antiguo mercado popular al este del Palais-Royal, fue convertido en un moderno centro comercial que alberga múltiples tiendas de ropa, zapatos y souvenirs entre otras cosas. En sus alrededores, cerca del Palacio de la Opera, la Rue Faubourg Saint Honoré alberga las tiendas más caras y exclusivas de joyas, pieles y alta costura.
Francia es un sitio inmejorable para la búsqueda de antigüedades. Hay tiendas muy prestigiosas en la Orilla Izquierda, así como mercados populares en las afueras de la ciudad, especialmente los sábados, donde se pueden encontrar los clásicos soldaditos napoleónicos de plomo, muñecas e instrumentos musicales. El Mercado de Biron es especialista en antigüedades de muebles y arte, sus precios son muy inferiores a los de las grandes galerías en tanto que su calidad es buena. Malik es el mercado que ofrece más diversión ya que su especialidad son los vestidos, joyas, trajes, uniformes, recuerdos de la Belle Epoque y la Primera Guerra Mundial. En cambio, si lo que busca es Art Nouveau, Jules Vallés es el mercado ideal. Si lo que quiere es llevarse a casa una obra de arte, pruebe a mirar y comprar en Montmartre con los pintores que se instalan en las aceras, aunque hágalo con firmeza y cautela ya que es una zona de mucho tránsito.
Los amantes de la lectura también tienen un paraíso en París. A lo largo del Sena se colocan libreros de segunda mano que en la actualidad ofrecen más bien periódicos y revistas de época. En cuanto a libros, Reiffel es el sitio adecuado para buscar curiosidades y antigüedades.
Los perfumes son un exquisito regalo de París al mundo. Hay varias tiendas especializadas en ambos lados de la ciudad, pero no se ilusione demasiado con los precios, ya que son muy similares a los precios del resto de Europa en algunos casos más caros.
Los quesos, embutidos y vinos son extraordinarios recuerdos que llevar de Francia. Le aconsejamos que busque empaques que, además de belleza sean seguros en cuanto al transporte y conservación de los alimentos.
Mercados en París
Los mercados son un espectáculo que no es aconsejable perderse, aún si no tiene intención de comprar. Coloridos, bulliciosos y con el aroma de París, hay cuatro mercados en donde podrá deleitarse con las escenas de vida que allí se representan día a día: el de la Rue Mouffetard, que abre martes, jueves y sábados; el de Rue de Bucci,que está abierto todos los días,excepto los lunes;el de la Rue Daguerre y el de Lepic, abren a diario y descansan los lunes.En Ile de la Cité se coloca un mercado especializado en flores y plantas, un verdadero despliegue de colores, aromas y rumores que el viento dispersa por todo París. Este mismo mercado floral sorprende los domingos al convertirse en un mercado de pájaros.
Compras en otras Regiones de Francia
En cuanto a otras zonas, la emoción de las compras se mantiene y quizás se intensifique, ya que las diferentes regiones francesas guardan preciados tesoros, en forma de artesanías, alimentos, dulces, vinos y un largo etcétera.
En el Valle del Loira es conveniente buscar sus dulces de mazapán, de ciruela, de azúcar de cebada y chocolate. Por otro lado, su carácter palaciego ha discurrido en variadas tiendas de antigüedades a precios más accesibles que en París. La loza, la cerámica y los artículos de mimbre son característicos de esta hermosa zona.
En Bretaña impresionan sus trajes típicos, de origen celta, sus telas de lana, loza pintada a mano, encajes, telas bordadas, marionetas, muñecas y joyería típica. El chocolate es una buena opción, especialmente las uvas en coñac cubiertas de chocolate. La artesanía, que se puede adquirir en los mercados populares y en tiendas especializadas se caracteriza por la madera tallada, joyas, artículos de piel, cristal y seda pintada.
En Normandía destacan los bordados a mano, que suelen ser caros y difíciles de encontrar, pero que compensan por su increíble belleza y tradición. En junio en Caen y en agosto en Cabourg, se montan mercados de antigüedades en donde se pueden encontrar objetos y piezas muy interesantes.
Champagne y el norte son zonas tradicionalmente famosas por sus encajes, sedas pintadas y artículos de mimbre. En Amiens se pueden adquirir graciosas marionetas de manufactura tradicional en tanto que en St-Omer la loza esmaltada es lo más atractivo. Pero sin duda, lo que no debe olvidar comprar en esta zona es el producto de oro de Francia: el champagne. Pruebe a hacerlo con los productores regionales que se establecen a lo largo de los pueblos.
En la zona de Alsacia y Lorena, al este, los manteles y servilletas tejidos a mano son una buena compra. La loza esmaltada de brillantes colores es preciosa. En Lorena la cristalería es el punto de éxtasis: Baccarat tiene su origen aquí. Bensancon es la tierra de los relojes y las Ardenas ofrecen trabajos en madera tallada en tanto que Langers es famosa por su cuchillería.
En Borgoña, Troyes es el sitio ideal para adquirir ropa a precios generalmente inferiores, hasta en un 50 más bajo que en el resto de Francia. El vino de la región, escaso y caro pero exquisito, es otra buena adquisición.
Lyon es la segunda ciudad en importancia del país. Es un mercado significativo de ropa elegante y seda. Sus grabados también son llamativos así como sus marionetas. En cuanto a comida, el chocolate, algunos pasteles y patés son dignos de intentar llevarlos a casa. Hay asociaciones de artesanos que tienen sus propios mercados y ofrecen objetos hechos a mano a precios muy ventajosos.
La zona provenzal es famosa por sus figuras de arcilla que representan a los participantes del nacimiento de Cristo, hechas a mano y pintadas en colores llamativos; se les conoce como “santons”. En Aix-en-Provence, los jabones de hierbas y flores son una buena compra; ahí mismo, los mazapanes de almendras y huevo se convierten en atractivas figurillas. Provenza es zona de hermosas y delicadas telas con finos estampados, que se pueden adquirir por metros o bien, convertidos en vestidos, chales y manteles. Los mercados provenzales son muy llamativos, aunque la mayor parte de los productos que ofrecen no sean objetos que se puedan llevar a casa.
La Riviera, la zona más exclusiva del sur, le ofrece ropa y accesorios elegantes, generalmente de prestigiosas y reconocidas marcas. Los chocolates y frutas escarchadas son otra alternativa. El aceite de oliva, muy bien envasado atrae mucho a los visitantes.
La zona de Toulouse y los Pirineos le obsequia el sabor de su famoso foie-gras y pato en conserva en latas que garantizan su duración. Sant Vincens en Perpiñán le deleitará con un mercado de artesanías. La ropa, libros, discos, joyas y perfumes son accesibles y variados en esta parte de Francia.
Córcega es tierra de bosques y maderas. Su artesanía echa mano de este recurso y se pueden adquirir objetos tallados en este noble elemento. Una buena pipa de Córcega es un regalo excelente. La cerámica también es atractiva, además de los tejidos y acuarelas.
Entretenimiento: Un espíritu de curiosidad y un poco de energía son suficientes para no aburrirse en un país como Francia, en el que existen múltiples formas para ocuparse y que abarcan desde los gustos y presupuestos más sencillos hasta los deseos más sofisticados.
Es común asociar a esta nación con los eventos y sitios más atractivos del mundo, con la más alta expresión artística y cultural, sin embargo, en Francia se pueden vivir trepidantes aventuras en sus montañas, sus ríos y sus islas o bien, disfrutar de sosegados paseos por sus campiñas, sus viñedos, litorales y ciudades medievales.
La extraña cualidad mimética de esta nación experta en abrirse a los visitantes de cualquier nacionalidad y cultura, hace que el extranjero vea en ella justamente lo que desea ver. Sea cual sea el interés particular del viajero, en esta tierra podrá encontrarlo.
DIRECCIONES DE PARQUES DE OCIO
* Cité des Sciences et de l´Industrie en la Villette, 30 Avenue Corentin Cariu 75930 Paris Cedex 19. Tel. (33-1) 40-05-81-41.
* Le Pays France Miniature / Grupo de Museos Grevin, 25 Route du Masnil - 78 990 Elancourt. Tel. Tel. (33-1) 30-62-40-78.
* Nausicaá / Centro Nacional del Mar, Boulevard Ste-Beuve 62200 Boulogne sur Mer. Tel. (33) 21-30-99-99.
* Parc Astérix, BP 8 - 60128 Plailly. Tel. (33) 44-62-33-97.
* Chateau et Parc de Thoiry, 78770 Thoiry. Tel. (33-1) 34-87-52-25.
* Océanopolis Brest, BP 411 - 29275 Brest Cedex. Tel. (33) 98-34-40-40.
* El Dorado City, Chateauneuf les Martigues (Bouches du Rhone). Tel. 42-79-86-90.
* Ok Corral, Cuges-les-Pins (Bouches du Rhone). Tel. 42-73-80-05.
* Aquacity, Carretera de Septèmes-les-Vallons “Le Petit Péage” (Bouches du Rhone). Tel. 91-96-12-13.
* Parc Minifrance, RN 7 Carretera de Niza Brignoles (Var).
* Niagra, Carretera de Canadel La Mole (Var).
* Aqualand, Z.A.C. des Pradeaux BP 42 Saint Cyr sur Mer Cédex (Var).
* Aquatica, Dirección Sainte Maxime RN 98 Fréjus (Var).
PARQUES NATURALES NACIONALES
* Les Ecrins (Isère, Hautes Alpes).
* Port-Cros (Var).
* Le Mercantour (Alpes Maritimes, Alpes de Haute Provence).
PARQUES NATURALES REGIONALES
* Camargue (Bouches du Rhone).
* Luberon (Vaucluse, Alpes de Hautes Provence).
* Queyras (Hautes Alpes).
PARQUES MARINOS, ZOOS Y PARQUES NATURALES PROTEGIDOS
* Parque Regional Marino de la Cote Bleue (Bouches du Rhone).
* Parque Regional Marino de la Baie de la Ciotat (Bouches du Rhone).
* Le Barben Parque Zoológico (Bouches du Rhone).
* Parque Natural Protegido des Cordes (Bouches du Rhone).
* Parque Zoológico (Var).
* Zoo y Jardín exótico (Var).
* Zoo (Var).
* Fieras de Mont-Faron (Var).
* Parque de las Aves (Var).
Uno de los mayores atractivos de Francia son sus fiestas y festivales. Anualmente se celebran más de 500 acontecimientos relacionados con el cine, el arte, la religión, el deporte y la gastronomía, entre otros, que no sólo resultan conocidos en todo el mundo, sino que representan la elite de diversos sectores. Por otro lado, cada región tiene a la par que su vino, su cocina y su queso, sus festividades propias. No hay que olvidar que Francia es una nación en donde convergen grandes culturas de antaño y contemporáneas, por lo que sus festivales están abiertos al mundo.
Enero
A principios de enero tiene lugar el Festival Internacional del Circo en Mónaco donde los mejores payasos, trapecistas, magos y domadores del mundo se dan cita para reivindicar su profesión. A mediados del mismo mes tiene lugar el Rally de Montecarlo, de gran tradición en el mundo del automovilismo.
Febrero
En febrero los Carnavales se viven, como en otros países de Europa, siendo el más importante el de Niza, donde la cultura mediterránea impone sus disfraces, sus fantasías y su algarabía.
Marzo
Entre los meses de marzo y abril se realiza el Prix du Président de la République en el hipódromo de Auteuil, en París. También en abril se dan cita las mejores raquetas del mundo en el Campeonato Abierto de Tenis de Montecarlo.
En el Valle del Loira, desde abril hasta septiembre, se realizan en numerosos castillos Espectáculos de Luz y Sonido.
La época de Semana Santa, que siempre se celebra en alguno de estos meses, es temporada para disfrutar, en cada región, las distintas y particulares visiones del cristianismo. Las festividades del norte, antigua zona celta, se caracterizan por el colorido de sus trajes y su música.
Mayo
Mayo es un mes muy activo. Destaca el Festival de Cine de Cannes que durante dos semanas reúne a las estrellas más famosas del mundo cinematográfico y que cuenta con un gran prestigio dentro del cine cultural y de vanguardia. Prácticamente al mismo tiempo tiene lugar el Maratón Internacional de París en el corazón de esta histórica ciudad. Hacia finales de este mes inicia el Festival Internacional de Lyon y el Campeonato Abierto de Tenis de Francia, que se celebra en el estadio Roland Garros de París.
Junio
A mediados de junio inicia el Festival du Marais, dedicado durante un mes a los espectáculos de música, danza y teatro y realizado en las iglesias y mansiones históricas de Marais, en París. También en este mes se celebra el Festival Internacional de Música de Estrasburgo así como la Gran Carrera de Obstáculos de París que se realiza en el hipódromo parisino de Auteuil. El 21 de junio en toda Francia es la Fiesta de la Música, con la que se conmemora el inicio del verano. Para los que gustan de la velocidad, la ciudad de Le Mans Loira Atlántico organiza la prestigiosa carrera de las 24 horas, cuando recibe a los mejores pilotos y vehículos del mundo, así como a más de 400.000 visitantes. El Gran Premio de París cierra el mes de junio con la emoción de la competencia hípica en caballos de tres años en el hipódromo de Longchamp.
Julio
Julio es el mes de Francia por excelencia. El día 14 se conmemora el Día de la Bastilla, símbolo de la Revolución Francesa de 1789. La calidez del verano francés es el marco de numerosos acontecimientos de todo tipo, especialmente en el mes de julio. Del 13 al 17 de julio del año 2000, la población de Brest Bretaña junto a otros numerosos puertos organiza el evento “Brest 2000“, un importante encuentro de veleros de todo el mundo. El Festival de Aviñón destina su espacio al teatro europeo de vanguardia presentando espectáculos por toda la zona. El Gran Festival de Jazz, en Niza, ofrece los mejores grupos de este género, mientras que el Festival de Música y Arte Lírico, en Aix-en-Provence, deleita durante casi tres semanas a los amantes de los espectáculos musicales.
Agosto
El Festival de Verano de París, que inicia a mediados de julio y se prolonga hasta finales de septiembre, dedica su espacio a la música clásica ejecutada en iglesias, museos y salas de toda la ciudad. Entre julio y agosto, el Festival Internacional de Fuegos Artificiales se convierte en una deslumbrante exhibición pirotécnica en Mónaco. El mes de julio termina con la carrera ciclista más famosa del mundo: el Tour de Francia, a cuya meta en los Campos Elíseos acuden gran cantidad de aficionados para aclamar a los corredores.
Durante agosto continúan algunos de los festivales musicales y artísticos iniciados en julio. En Bretaña tiene lugar el Festival Intercéltico de Lorient que rememora las danzas, cantos y leyendas heredadas de los celtas.
Septiembre
En septiembre, cuando el clima es aún cálido pero lejos de los bochornos veranos, comienza el Festival de Música de Bensancon y Franche Comté dedicado a la música de cámara. En este mismo mes inicia el Festival de Otoño de París, dedicado a las artes y que se prolonga hasta finales de diciembre.
Entre septiembre y octubre se celebran las Fiestas del Vino cuyo motivo es la celebración de la vendimia en las regiones vinícolas de Francia como Champagne - Ardenne, Alsacia y Borgoña. También en esas fechas tiene lugar la Bienal de Danza de Lyon que representa un escenario importantísimo para la danza contemporánea y moderna.
Octubre
En los primeros días de octubre tiene lugar el Prix de l”Arc de Triomphe, carrera anual de caballos que se lleva a cabo en el hipódromo de Longchamp en París.
Noviembre
En la región de Borgoña, a finales del mes de noviembre se realiza el festival de vino de esta denominación que incluye la subasta más importante de todo el año: Les Trois Glorieses. Esta festividad cuenta con una gran tradición, momento en que las familias desfilan por los viñedos y hacen del campo su trozo de edén disfrutando de una deliciosa y tradicional merienda.
Diciembre
Diciembre, mes de las Navidades en un país de tradición cristiana, trae el día 24 el Festival del Pastor, una celebración navideña que incluye una tradicional misa de gallo y un atractivo nacimiento de figuras vivas en Les Baux, Provenza. La Navidad francesa está llena del colorido característico de esta época del año que ofrece variados espectáculos organizados principalmente para los niños por los sectores comerciales de la nación.
A la par que todo esto, París ofrece a lo largo del año las celebraciones, no históricas ni tradicionales, pero si muy esperadas de su moda en el vestir, el calzado, los accesorios y objetos de adorno. Hay también innumerables eventos musicales, de danza, de teatro o deportivos que se proyectan en diferentes épocas del año y que pueden ser el punto principal de una visita a esta maravillosa tierra.
Aduana_y_documentacion: Los ciudadanos de países miembros de la Comunidad Europea solo requieren del Documento Nacional de Identidad para transitar por territorio francés durante una estancia inferior a tres meses. Los procedentes de otros países según sea la procedencia habrán de estar en posesión de un pasaporte y de un visado emitido por el consulado francés en su país de origen.
La ley francesa exige que el turista traiga consigo permanentemente su documentación.
Las aduanas no imponen límites en cuanto a la cantidad de moneda local, divisas extranjeras o cheques de viajero, sin embargo, si en conjunto superan los 50.000 francos franceses, o su equivalente, es obligatorio declararlos al entrar en territorio francés. Los ciudadanos no comunitarios pueden introducir 300 cigarrillos ó 75 puros ó 400 gr. de tabaco, 1 1/2 litros de bebidas alcohólicas, 5 litros de vino, 50 ml. de perfume y 250 ml. de colonia. Los animales como perros y gatos pueden ser admitidos si cuentan con un certificado de vacunación y tienen más de seis meses de edad.
Clima: El clima está claramente marcado por dos temporadas: invierno y verano. En el invierno las temperaturas son bajas en todas las regiones, aunque no suelen descender bajo cero, exceptuando la zona de los Alpes y los Pirineos. En el verano la temperatura alcanza los 27 grados centígrados en la mayor parte del territorio. La zona de Provenza es entre 3 y 5 grados centígrados más cálida en relación a París.
Los mejores meses para conocer Francia son junio, cuando el clima cálido empieza a invadir pero aun no es bochornoso y septiembre, que conserva el encanto del verano sin las agobiantes temperaturas. La primavera se instala en Francia en mayo, más que en abril. La temporada de esquí en los Alpes y Pirineos comienza en diciembre y finaliza en abril.
Equipo del viajero: Es conveniente llevar poco equipaje para poder trasladarse con facilidad y aprovechar los económicos y rápidos transportes públicos.
La vestimenta dependerá de la temporada del año en que visite el país. En el verano la ropa ligera de algodón se impone, aunque siempre es necesario llevar un paraguas para la zona de París y otras regiones del país. En la temporada de invierno, para el norte, centro y este, se requieren prendas cálidas, jersey, abrigo, guantes y calcetines gruesos. En la zona mediterránea hace menos frío, aunque es bueno ir preparado con ropa de entretiempo. La ropa casual es bien aceptada en casi todos los sitios, excepto en los restaurantes formales, teatros o cuando se acepta la invitación para visitar a una familia francesa.
Diferencia horaria: La hora de Francia es una más con respecto al Meridiano de Greenwich. Durante el verano los relojes se adelantan una hora más.
Idioma: La lengua oficial es el francés, sin embargo, existen diferentes acentos característicos de las diversas regiones que componen Francia. Gran parte de los habitantes hablan o conocen otro idioma, aunque aprecian bastante que los turistas hagan un esfuerzo por hablar en francés. En algunas regiones la lengua local se ha mantenido con fuerza, de tal manera que ha adquirido valor oficial y se usan los dos idiomas, tal es el caso de Bretaña o del País Vasco Francés.
Religion: Francia es un país de tradición católica. Fue el primero en decretar la libertad de culto y los habitantes suelen ser muy tolerantes con las manifestaciones de otras creencias. Actualmente hay una importante minoría musulmán, judía y protestante, así como una gran cantidad de ateos. Un dato extraño y curioso es que siendo un país tan culturizado, tan científico y racional, en los últimos años haya crecido notablemente las prácticas adivinatorias.
Electricidad: La corriente eléctrica es 220 voltios a 50 Hz. Algunos hoteles muy antiguos utilizan todavía la corriente de 110 voltios.
Moneda y cambio de divisas: El 1 de Enero del año 2002 el Euro se convierte en la moneda de curso oficial y comunitaria de doce países de Europa: España, Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo y Portugal. Los billetes son iguales para los doce países y se diferencian entre sí por su color y tamaño. Existen billetes de alta denominación: de 500 euros, 200 euros, 100 euros y 50 euros. También circulan billetes de baja denominación: de 20 euros, 10 euros y 5 euros. Estos billetes llevan incorporados avanzados elementos de seguridad, los cuales permiten comprobar fácilmente su autenticidad, como una marca de agua, un holograma, un hilo de seguridad, tinta de color variable, impresión en relieve y una banda iridiscente que brilla y cambia ligeramente de color bajo una luz intensa. Así mismo, se han puesto en circulación ocho monedas que tienen una cara común y una cara nacional, diseñada por cada país. Todas las monedas se consideran válidas en los doce países de la zona del euro. Hay monedas de 2 euros, 1 euro, de 50 céntimos, 20 céntimos, 10 céntimos, 5 céntimos, 2 céntimos y 1 céntimo. Cada una de ellas con un diámetro, peso, color, composición y grosos diferente para su fácil identificación.
El cambio de divisas es fácil ya que Francia cuenta con un magnifico soporte bancario. Las tarjetas de crédito internacionales más conocidas son ampliamente aceptadas en los establecimientos comerciales y hoteles de las zonas urbanas, al igual que los cheques de viaje, aunque siempre se cobra una comisión por su cambio. Los bancos urbanos abren generalmente de lunes a viernes de las 9 de la mañana a las 4:30 de la tarde, aunque algunos cierran para comer durante una hora al mediodía. Para hacer cualquier transacción le pedirán su pasaporte. En las pequeñas poblaciones es posible que sólo pueda utilizar efectivo, vaya preparado.
Emergencias - Salud - Policia: Antes de salir de España solicite en su Centro de Seguridad Social el formulario de enlace E-111 que le será útil en caso de emergencia para recibir en Francia las mismas atenciones médicas que en su país y la devolución de los gastos que ellas le causaran. Sin embargo, es muy recomendable viajar provisto con un seguro de viajes. Si requiere de algún medicamento, la receta de España le puede servir en Francia.
Las grandes ciudades de Francia no están exentas de los asaltos y crímenes comunes de todo el mundo. La vigilancia policiaca es buena y constante. Hay tres clases de policías uniformadas a las que podrá ver circulando por la ciudad: la municipal, que se encarga del tráfico, la atención a turistas y los delitos menores y detenciones; la del Ministerio del Interior que se hace cargo de vigilar las aglomeraciones, eventos masivos y políticos; y la Guardia Republicana, que aparece en las ceremonias y desfiles, muchas veces montada a caballo. Desde cualquier sitio de Francia se puede llamar a la policía a través del número 17 y a los bomberos por el 18, éstos se encargan también de casos de intoxicaciones y asfixia.
Correos y telefonos: El servicio postal francés es rápido, eficiente y seguro. En sus oficinas, que abren de 8 a 19 horas de lunes a viernes y media jornada los sábados, podrá conseguir sellos, enviar paquetes, comprar tarjetas telefónicas, consultar los directorios y enviar o recibir giros postales. La oficina central de París abre las 24 horas del día para teléfonos y telégrafos.
El servicio de teléfono es magnífico. Hay gran cantidad de cabinas en todas las zonas que funcionan con monedas de 50 centavos y 1, 2 y 5 francos o bien, con tarjetas telefónicas recientemente la mayoría de los teléfonos públicos funcionan sólo con tarjetas. Las tarifas nocturnas y de fin de semana son más económicas que las diurnas. Desde Francia es posible comunicarse a cualquier sitio del mundo. Para llamar a España desde Francia puede utilizar el servicio España Directo a cobro revertido marcando el 0800-990-034. Para llamar a Francia desde España hay que marcar 00-33, seguido del prefijo de la ciudad y del número de abonado. Desde el año 1996 los números de teléfono franceses han variado. En lugar de tener ocho cifras tienen nueve dígitos, a excepción de París y su región que no han sufrido modificaciones. Los cambios son las siguientes:
Números actuales que Anteponer
comiencen:
De 20 a 29 3
De 31 a 33 2
34 5
De 35 a 41 2
42 4
43 2
44 5
45 y 46 5
47 y 48 2
49 5
50 4
51 2
53 5
54 2
De 55 a 59 5
60 3
De 61 a 65 5
De 66 a 79 4
De 80 a 89 3
De 90 a 95 4
De 96 a 99 2
Fotografia: Los paisajes naturales y humanos de Francia hacen casi una exigencia el hacer uso de la fotografía para guardarlos en la memoria. En todo el país es factible encontrar tiendas de artículos fotográficos y revelado. Es recomendable llevar los rollos de película en lugar seco y oscuro para que no se deterioren. Un buen filtro solar le permitirá captar muchas de las imágenes con mayor nitidez, especialmente si viaja en verano. Para evitar el deterioro del material fotográfico evite pasar con él por los rayos X de las aduanas y aeropuertos más de 5 veces.
Horario comercial: Los grandes almacenes de las ciudades abren de las 9 ó 9. 30 h. hasta las 18 ó 19.00 h. Los establecimientos pequeños acostumbran abrir más temprano, a las 8.00 h. y cerrar hasta las 20.00 h. sin embargo hacen una pausa para comer entre las 13 y 16.00 h. Algunos comercios de inmigrantes abren hasta las 22.00 h. Durante el verano, algunos sitios cierran por las tardes.
Propinas: Es costumbre dejar propina prácticamente a todos los servicios que se contraten, excepto cuando exista alguna disposición contraria anunciada mediante el cartel `Pourboire Interdit`. En los bares y restaurantes la propina va en directa relación con la consumición, siendo el 10 por ciento de la factura.
Tasas e impuestos: Los servicios de hoteles y restaurantes incluyen el impuesto correspondiente. En los comercios, el IVA, que en francés se conoce como VAT, está incluido en el precio de los productos.
Aeropuertos y siglas IATA: París - PAR: Aeropuerto de Orly (ORY), situado a 14 km. al sureste de la ciudad y Aeropuerto Charles de Gaulle (CDG), conocido como Roissy, a 23 Km. al norte del centro de la ciudad.
Lyon - LYS: Aeropuerto de Satolas, a 26 km. del centro de la ciudad.
Lineas aereas: Air France AF
Tel. 901-11-64-50
En Madrid, Plaza de España, número 18, Torre de Madrid, 5ª Planta. Tel. 91-330-04-47. Fax. 91-547-58-05. En Barcelona, Paseo de Gracia, número 56, 7º, Puerta C. Tel. 93-214-79-01. Fax. 93-214-79-19. En Bilbao, Paseo de Landabarri, número 4, 4º. Tel. 94-464-95-27. Fax. 94-464-73-40. En Las Palmas de Gran Canaria. Tel. 928-36-89-26. En Málaga, Edificio Picasso. Tel. 95-204-81-92. Fax. 95-204-81-96. En Palma de Mallorca, Avenida Jaime III, número 16. Tel. 971-71-35-00. Fax. 971-71-35-02.
Air Inter IT
En Madrid. Tel. 91-330-04-40. En Barcelona operado por Air France. Tel. 93-214-79-00.
Air Provence LPU
Air Ground Services, Plaza de España, número 18, Planta 6ª, Oficina 8, Madrid. Tel. 91-541-45-94/14-94. Fax. 91-559-86-61.
Air Mediterranee
Flytour, Nº 902. Tel. 902-480-490. Calle Luisa Fernanda, número 2/4, Madrid. Tel. 91-542-13-23. Fax. 91-542-37-10.
A.O.M. Minerve French Air IW
Barcelona Airlines. En Madrid, Plaza de España No. 18, Torre de Madrid Planta 8. 278008 Madrid. Tel. 91-542-52-59. Fax 548-05-34.
En Barcelona, G.V. Corts Catalanes, número 616, Entresuelo 1ª. Tel. 93-318-84-43/88-58/86-17. Fax. 93-301-38-93. E-mail:bcnair@nexo.es.
Corsa Mediterranea
Nº 901. Tel. 901-11-64-50
En Madrid operado por Air France. Tel. 91-330-04-40. En Barcelona operado por Air France. Tel. 93-214-79-00. En Bilbao operado por Air France. Tel. 94-464-95-27.
Regional Airlines VM
En Madrid, Calle General Pardiñas, número 62. Tel. 91-401-21-36. Fax. 91-402-41-11.
En Barcelona, G. V. Corts Catalanes, número 617, Entresuelo 1ª. Tel. 93-318-76-48/86-17. Fax. 93-301-38-93.
Air Austral XK
Nº 901. Tel. 901-11-64-50
En Madrid operado por Air France. Tel. 91-330-04-40. En Barcelona operado por Air France. Tel. 93-214-79-00. En Bilbao operado por Air France. Tel. 94-464-95-27.
Direcciones utiles: Maison de la France
Tel. 906-34-36-38
Horarios de 9.00 a 15.00 h. y de 16.00 a 20.00 h
Internet: www.maisondelafrance.es. Maison de la France, Alcalá, 63. 28014 Madrid. E.mail:mad@mdj.es. Barcelona, Gran Vía Corts Catalanes, 656. 08010 Barcelona. E.mail: bcn@mdj.es
Parque de Futuroscope
Información y reservas para todo el público: 902-4012-12Información y reservas para profesionales del turismo: 902-33-34-34Gran Vía No. 69, 5ª. Of. 511, 28013 Madrid
En Barcelona, Tuset No. 8, 3ª. Pl. Of. 3, 08006 Barcelona.
Embajada de Francia en Madrid
S. Olozaga No. 9, 28001 Madrid
Tel 91-435-55-60.
Consulado de Francia en Madrid
Marques de la Ensenada 10, 28046
Tel. 91-319-71-88.
Embajada de España en Francia
22 Avda. Marceau
75381 París Cedex 08
Tel 07 144 43 18 00
Fax: 147 20 56 69 y 147 23 59 55.
Consulado de España en París
165, Bld. Malesherbes
75840 Paris, Cédex 17
Teléfono Centralita: 01 44 29 40 00
Fax: 01 40 54 04 74 y 01 40 53 88 28.
Consulado de España en Bayona
Résidence du Parc. 4, Av. du B.A.B
64100 Bayonne
Teléfonos: 559 59 38 91 y 559 59 03 91. Fax: 559 25 73 09.
Consulado de España en Burdeos
1, rue Notre-Dame.- 33000 Bordeaux
Teléfono: 556 52 80 20
Fax: 556 81 88 43.
Consulado de España en Estrasburgo
13, Quai Kléber.- 67000 Strasbourg. B.P.: 26 1.- 67001 Strasbourg-Cédex
Teléfono: 388 32 67 27
Fax: 388 23 07 17.
Consulado de España en Lille
188, rue Colbert.- 59800 Lille. B.P.: 57.- 59004 Lille, Cédex
Teléfono: 320 57 70 05
Fax: 320 42 98 12.
Consulado de España en Lyon
1, rue Louis Guerin.- 69100 Villeurbanne
Teléfono: 478 89 64 15
Fax: 478 89 89 25.
Consulado de España en Marsella
38, rue Edouard Delanglade.- 13006
Marseille.
Teléfono: 491 00 32 70
Fax: 491 37 91 64
Télex: 402809 CONESMA F.
Consulado de España en Montpellier
24, rue Marceau.- 34000 Montpellier.
Teléfono: 467 58 20 2
Fax: 467 92 52 18
Télex: CONGESP 485265 F.
Consulado de España en Perpiñan
12,rue Franklin.- 66000 Perpignan
Teléfonos: 04 68 34 33 78
Fax: 04 68 34 79 39
Télex: 04 68 51 79 82.
Consulado de España en Toulouse
16, rue Ste. Anne.- 31000 Toulouse. B.P.: 407.- 31008 Toulouse Cédex
Teléfono: 561 52 05 50
Fax: 561 25 42 52
Télex: 532344 F. ESPTLSE.
Viceconsulado Honorario de España en La Rochela
Quai des Chaluts.- Port de Peche de Chef de Baie.- 17045 La Rochelle Cédex
Teléfono: 546 41 17 25
Fax: 546 41 03 75.
Viceconsulado Honorario de España en Besançon
Résidence `Le Président`. 2 E, rue Isembart.- 25000 Besançon
Teléfono: 381 80 64 58.
Agencia Consular de España en Metz
4, rue Saint Charles, B.P. 4124.- 57040 Metz, Cédex 01
Teléfonos: 387 74 16 13 y 387 74 89 29
Fax: 387 74 03 66.
Viceconsulado Honorario de España en Dunkerque
11, Quai de la Citadelle.- 59140 Dunkerque. B.P.: 3177-59377 Dunkerque Cédex
Teléfono: 328 66 74 00
Fax: 328 21 01 54.
Viceconsulado Honorario de España en Tolón
Immeuble le Mont d`Or. 215, Av. de la Victoire.- 83100 Toulon
Teléfono: 494 22 54 32
Fax: 494 09 27 63.
Agencia Consular de España en Nimes
70, Rue Roussy.- 30000 Nimes
Teléfono: 466 29 16 50.
Viceconsulado Honorario de España en Brest
34, Quai du Commandant Malbert.- 29200 Brest
Teléfono: 02 98 80 52 28
Fax: 02 98 80 50 53.
Viceconsulado Honorario de España en El Havre
7, rue Pierre Brossolette. B.P. 114.- 76051 Le Havre, Cédex
Teléfono: 02 35 43 58 70
Fax: 02 35 21 13 54. Télex: 190159.
Viceconsulado Honorario de España en Rouen
22, rue Mustel.- 76021 Rouen, Cédex.
Teléfono: 02 32 10 28 10
Fax: 02 32 10 28 20
Télex: 770905 AGENT A.
Viceconsulado Honorario de España en Agen
74, Bld. Sylvain Dumon.- 47000 Agen.
Teléfono: 553 66 52 74.
Sol y playa: Las arenas del litoral Atlántico francés son magníficas para los deportes de navegación con vela ya sea en agua o en la arena. La región del Canal de la Mancha es el sitio ideal para los apasionados del surfing, especialmente durante los meses del otoño.
El submarinismo se puede practicar con grandes facilidades en las islas mediterráneas como Córcega, Porquerolles y Port Cros. Sus aguas transparentes y especies marinas harán sentir la profundidad del inmenso mar; si además, al salir se encuentra con ese aire de piratas que ofrecen las islas, la experiencia será única.
Los Puertos del Atlántico ofrecen una posibilidad que no todos los sitios del mundo tienen: centros naturistas en donde se puede llevar una vida tranquila, alejada de la contaminación, pero muy lejos de resultar aburrida. Si se es más atrevido, las zonas costeras de la Riviera, especialmente Saint Tropez, esconden pequeñas playas destinadas al nudismo. En una palabra, Francia ofrece todas las posibilidades para quienes gustan de la playa, la arena y el sol.
Cruceros: TURISMO FLUVIAL
Navegar por los ríos de Francia es una aventura relajada y atractiva. Más de 12.000 kilómetros de cauces fluviales navegables -gracias a los 5.000 kilómetros de canales que unen a los ríos- ofrecen variadas alternativas. Los cuatro principales ríos (Dordoña, Loira, Ródano, único río que desemboca en el Mediterráneo y el Sena), cuentan con tours organizados para recorrer sus afluentes y disfrutar de los paisajes que los rodean. Estos paseos suelen ser tranquilos, a veces animados durante la travesía con música o un pequeño salón de baile, pero que pueden ser perfectamente familiares. Existen cruceros de una mañana hasta de varios días en modernas embarcaciones tipo hotel.
Si lo que le atrae es la independencia y la soledad, puede alquilar un bote pequeño o una barcaza-vivienda y recorrer por su cuenta la zona elegida. Entre los sitios más visitados y atractivos se encuentra el Valle del Loira, el Canal de Borgoña, el Marne que cruza los viñedos de Champagne y llega a Estrasburgo y el Canal de Midi que pasa por Burdeos.
Algunas direcciones de interés para practicar turismo fluvial en el Rodano:
* Relais Nautique D´Avignon, Kapitain Manureva Pont St Benezet. Avignon. Tel. 90-85-65-54.
* DNP France, 20, Quai du Canal. Saint Guilles. Tel. 66-87-27-74.
* Au Fil de l´Eau, 1 Rue Emile Zola. Vitry sur Seine. Tel. 16 (1) 46-80-60-70.
CRUCEROS
Hacer un crucero por las pequeñas islas que salpican las costas francesas puede ser una aventura apasionante y romántica. Existen algunos lugares indicados para realizar esta actividad:
* Castillo de If e Isla de Frioul. Agrupación de Armadores Costeros Marselleses. Quai des Belgues. Marseille. Tel. 94-55-50-09.
* L´Ile Verte. Quai Ganteaume. La Ciotat / Quai de Gaulle. Le Voltigeur II. Tel. 42-71-53-32, Le Monte Cristo II. Tel. 42-83-11-44.
* Isla de Bendor. Société des Transports Maritimes de Bendor. Bandol. Tel. 94-29-44-34.
* Isla de Hyéres (Porquerolles, Port Cros e Ile du Levant), Embarcadero en el puerto de Hyères y en la Tour Fondue.
* Transports Maritimes du Litoral Varois. BP 1106. Toulon Cedex. Tel. 94-58-21-81.
* Compagnie des Transports Maritimes “Iles d´Or” y “Le Corsire”. 15, Quai Gabriel Péri. Le Lavandou. Tel. 94-71-01-02.
* Armement Yves Amal. 1247 Route de Faron. Toulon. Tel. 96-62-41-14.
Estaciones termales y balnearios: Desde la época de los romanos existieron pequeñas zonas termales acogedoras y suaves. Actualmente son centros de descanso envidiables que ofrecen múltiples servicios. Entre los más renombrados están Bourbonne les Bains en la zona de los Vosgos, Contrexeville, Parque Vitel, Bourbole y Royat en Auvergne y Vichy, cercana al bosque de Troncay y al Lago Allier.
En el mar también existen centros de talasoterapia que combinan las bondades del agua con las de algas marinas y otros productos relajantes. Las costas del oeste ofrecen servicios de tipo tonificante y revitalizante; las del sur son las ideales para el descanso y disminución del estrés. Las costas del norte están más orientadas a la relajación a través de actividades deportivas.
Deportes y aventura: PESCA EN LAGOS
Las cadenas montañosas cuentan con lagos que se convierten en el recipiente ideal de la primavera cuando ocurre el deshielo de las altas montañas. Es entonces un momento y un sitio ideal para la relajación por medio de la pesca encontrando salmón, trucha y carpa entre otras especies. Languedoc-Roussillon combina con armonía la pesca y la montaña. Si lo que interesa es encontrarse con el mítico salmón, los Pirineos Atlánticos son el sitio ideal. Si por otra parte, se desean grandes especies como marlines, tiburones y wahoos, la isla Reunión (en el Indico) es el lugar ideal.
TURISMO DE MONTAÑA
El país cuenta con varias cadenas montañosas de niveles medios y con los Alpes y los Pirineos para las grandes altitudes. Su ascensión, tanto en verano como en invierno, es una emoción inolvidable. En cualquier caso es conveniente prever las diversas situaciones climáticas y de salud y no ponerse metas imposibles. A pesar de que las zonas están altamente protegidas y ofrecen estaciones adecuadas para pasar la noche o descansar, es mejor no arriesgarse demasiado.
VIAJES EN CABALLO
Este noble medio de transporte es muy atractivo para dar un paseo corto o de mediana duración sobre las zonas verdes de Francia. Sus paisajes adquieren una imagen mucho más histórica si se recorren en un medio de locomoción tan natural como el caballo. Puede alquilarse con o sin guía en las ciudades cercanas a los sitios más adecuados para su uso, como son las playas y pueblos enclavados en los hermosos valles.
ESPELEOLOGÍA
Más de 10.000 grutas y cavernas esperan para los curiosos que desean descubrir las profundidades de la tierra. Las más atractivas son las de Pierre San Martín en los Pirineos, Vercors, Ardeche y las Gargantas del Verdon. Si no se desea ir tan lejos, en las afueras de París las grutas cercanas a Fontainebleau pueden ser una magnífica opción.
VIAJES EN BICICLETA
Francia tiene una gran tradición ciclista. Prácticamente se puede cruzar todo el territorio en este medio de transporte, aunque desde luego con varias escalas. Hay más de 28.000 senderos correctamente señalizados para los amantes de la bicicleta. La ruta que se elija puede ir perfectamente en función de lo que se quiera ver y descubrir:: el vino, las costas, los castillos medievales, etc.
Bicicleta: Los franceses son grandes aficionados al ciclismo; por ello es frecuente encontrar espacio para las bicicletas en las carreteras y caminos, así como numerosas empresas de alquiler. Quizá no sea el medio más adecuado para recorrer el país, sin embargo, la bicicleta ofrece una posibilidad de salir del turismo tradicional y se recomienda, al menos durante un pequeño recorrido entre una ciudad o población y otra.
Actividades culturales: LA RUTA DE LOS VINOS
Cada región tiene sus viñedos propios y fascinantes, acompañados de sus vinaterías y bodegas. Hacer un recorrido por ellas es una excelente forma de comprender el aprecio por esta bebida. Se puede elegir entre la ruta de Alsacia, la del exquisito y afamado Borgoña, que entre octubre y noviembre se convierte en una ruta inolvidable, la del Burdeos, el Loira, Provenza y, por supuesto, la ruta del Champagne. Hacer un itinerario del vino es en cierta forma ver su origen, su gestación y su destino. En el camino, que puede ser en autobús o incluso en bicicleta, se pueden ir descubriendo historias fabulosas que adornan al fruto de la vid y que le han vuelto el producto más típico de Francia.
RUTAS RELIGIOSAS
Si elige viajar a las más renombradas zonas religiosas de Francia puede hacerlo ampliamente. Cada pequeño poblado y cada grande ciudad guardan una magnífica relación histórica con la iglesia. Hay agencias que organizan tours exclusivamente para visitar los monumentos, edificios y todo lo relacionado con la historia religiosa.
CEMENTERIOS
Aunque pueda parecer extraño, uno de los mejores sitios para conocer más a fondo el país son sus cementerios. Con una gran reverencia por la muerte, los franceses se han distinguido por la belleza con que construyen y conservan las últimas moradas de sus hombres y mujeres ilustres.
TURISMO MUSICAL
Esta es una clase de tour organizado para llegar a diversos sitios que tienen relación directa con la música, especialmente durante la temporada de conciertos o los programas de Opera de París. El plan incluye traslados, entradas a los conciertos y hotel con o sin alimentos.
CURSOS
La mayoría de los cursos que se ofrecen son para aprender el idioma francés, en especial en París y se ofertan durante el verano o las vacaciones escolares. Están organizados para toda clase de personas, aunque predominan los destinados a estudiantes. Se dividen en principiantes, intermedios y avanzados. Existen también cursos de gastronomía, hotelería, etiqueta y artes que se promueven durante todo el año. En la zona de Provenza, región que ha recogido gran parte de la tradición francesa del arte popular, se imparten cursos breves de alfarería, grabado en madera, vidrio, mosaico o cobre, marquetería, pintura, fotografía, escultura, tejido y cerámica.
Por la noche: Para los amantes de la oscuridad y las luces artificiales, las noches suelen ser intensas, especialmente en París. Cientos de discotecas, bares, cafeterías, centros de espectáculos, en ambos lados de la ciudad, le esperan. Un tranquilo y romántico paseo en bote por el Sena es posible en esas noche de luna llena que adquieren un color distinto y reaniman los sentidos. Lo que debe tener presente si le encanta la vida nocturna es que Francia suele ser cara en cuanto a las entradas y consumiciones en sus centros y que algunos de ellos son exclusivos y no será fácil entrar sin reserva e incluso en ocasiones, de ninguna manera. En las ciudades de Provenza, la vida de noche es tan agitada como en París, especialmente en La Riviera. Generalmente se exige ropa formal para ingresar a ciertos establecimientos.
Avion: Las principales ciudades de Francia están comunicadas por vía aérea. Existe, además de Air France, dos líneas aéreas de carácter nacional y alrededor de 29 regionales.
Las principales ciudades francesas cuentan con un aeropuerto grande y moderno. París tiene dos aeropuertos internacionales: el de Orly, situado a 14 kilómetros al sureste de la ciudad y el Charles de Gaulle, también conocido como Roissy, 23 kilómetros al norte del centro de la ciudad. Ambos aeropuertos ofrecen facilidades al viajero para trasladarse a cualquier sitio de la ciudad desde las 5.55 h. hasta las 23:00 h. En ambos existen conexiones con el tren expreso suburbano, con autobuses especiales y con taxis. La diferencia de precio entre el tren y los autobuses respecto al taxi es considerable por lo que es recomendable, si se lleva poco equipaje y se dispone de tiempo, utilizar el transporte público.
Barco: Francia cuenta con una excelente red de rutas marítima que enlazan varios países de Europa y del resto del mundo. Las más populares rutas las mantiene con Inglaterra y España a través de los transbordadores que recorren el Canal de la Mancha. En la zona mediterránea existen, al alcance de la mayoría, cruceros desde dos hasta treinta días que varían de precio de acuerdo a la calidad del servicio contratado. El mayor atractivo de la navegación por mar radica más en la posibilidad de apreciar los hermosos sitios de la Costa Azul, gozar de diversión y un servicio completo, más que como un medio de transporte.
Las embarcaciones extranjeras pueden atracar en cualquier puerto marítimo francés sin tener que pagar cuota alguna excepto si se piensa permanecer más de treinta días; en este caso ha de pagarse un impuesto por repatriación de la nave. En cuanto a la navegación fluvial, las disposiciones son distintas y los extranjeros que traigan su propio barco deberán abonar un impuesto para poder navegar en aguas de ríos franceses.
Existen agencias que alquilan barcos de diversos tamaños para que el turista los conduzca, o bien, provistos de tripulación. En ambos casos, el seguro es obligatorio. También existen compañías que ofrecen rutas de navegación por diversos ríos, muy populares, ya que Francia es el país europeo con mayor densidad de tráfico fluvial. Estos recorridos generalmente son tan atractivos como los marítimos, con el añadido de la emoción de las corrientes y el paso constante por poblaciones pintorescas y grandes ciudades. Entre las rutas más solicitadas están las de Bretaña y Borgoña.
Tren: En Francia existen Trenes de Alta Velocidad (TGV) que hacen recorridos entre París y las principales ciudades como Lyon, Burdeos, Nantes, Rennes y Marsella. La reserva en el TGV es obligatoria. También cuenta con trenes normales que están clasificados en varias categorías y cuyos precios varían entre una y otra clase. La mayor parte de los trenes cuentan con camas, comedor, salón y servicios higiénicos. Viajar en ellos, además de comodidad, es la oportunidad de apreciar mejor los paisajes de Francia.
Las grandes ciudades cuentan con varias estaciones ferroviarias, distribuidas en la ciudad de acuerdo a los sitios de donde proceden y a donde retornan. En París, por ejemplo, hay seis estaciones de tren internacionales: Gare du Nord, para quienes llegan o parten hacia el norte vía Calais; Gare Saint Lazare, para quienes se dirigen al norte vía Dieppe; Gare del'Est, para aquellos que tienen como destino Europa Central; Gare de Lyon, para dirigirse hacia Provenza e Italia; Gare d'Austerlitz, para viajar hacia el Valle del Loira y España; y Gare Montparnasse para quienes tienen su destino en dirección Burdeos.
Para recorrer el interior del país haciendo uso de las redes nacionales de ferrocarril se tienen varias alternativas. La mejor y más rápida son los trenes de alta velocidad cuya velocidad varía entre los 250 y 300 km/hora dependiendo de la ruta a que corresponda. Con los TGV es posible trasladarse de París a Lyon, Suiza, la Riviera, Angers, Nantes, Tours y Burdeos. Para el resto de destinos existen trenes regulares que son limpios, cómodos y ofrecen servicio de comedor en la mayoría de los casos, aunque los alimentos suelen ser costosos. En Francia existe la costumbre de cobrar un importe adicional si se hace el viaje en las horas de mayor tráfico.
En el caso de que se requiera viajar de noche, los trenes internos de Francia cuentan con los conocidos “wagon-lits” (coches cama) y las literas o “couchettes”, que están agrupadas de seis en seis.
La empresa de trenes organiza el calendario en días rojos, blancos y azules. Los primeros son los días festivos, durante los cuales no existe ninguna clase de descuentos; los días blancos corresponden al fin de semana y solo ofrecen descuentos del 20% a los jóvenes y a los pasajeros de la tercera edad. Los días azules son los días laborables, excepto el viernes, y ofrecen un descuento del 50% a las mismas personas que los días blancos. En cualquier caso, la tarifa del tren no varía comprando el viaje redondo y suele disminuir cuando se compra un bono de 4 ú 8 viajes.
Trenes Talgo Trans-Pirineos
Sin lugar a dudas, una de las mejores formas para acceder a Francia desde España es hacerlo con los Trenes Talgo Trans-Pirineos. Las ventajas pueden ser innumerables ya que los trayectos directos se realizan durante la noche (lo que se traduce en el ahorro de una noche de hotel) en confortables coches cama (cabina individual, cabina doble, cabina cuádruple), en algunos casos provistos de ducha y lavabo, con los últimos adelantos y comodidades de los trenes propios del siglo XXI. Todos los trenes cuentan con Coche Cafetería, para picar y beber algo y con Coche Restaurante, con los mejores platos de la gastronomía española y francesa.
Los Trenes Talgo Trans-Pirineos tienen su llegada a su destino a primeras horas de la mañana en las principales estaciones, por lo que el pasajero, descansado y desayunado, aprovecha al máximo su día. Asimismo, el sistema Talgo RD permite el cambio automático de las vías sin la intervención humana (no hay que olvidar que el ancho de las vías españolas es diferente al del resto de países de Europa).
Los Trenes Talgo Trans-Pirineos, bautizados con nombres de personajes emblemáticos, ofrecen los siguientes trayectos:
* Tren “Francisco de Goya”: Madrid - París, con una parada especial en Poitiers muy cerca del Parque Europeo de la Imagen Futuroscope.
* Tren “Joan Miró”: Barcelona - París, con una parada en la capital de la borgoña francesa: Dijon.
* Tren “Paul Casals”: Barcelona - Zurich (con paradas en Geneve, Lausana, Berna y Friburgo).
* Tren “Salvador Dalí”: Barcelona - Milán (con parada en Turín).
Autobus: El autocar no es el medio más popular dentro de Francia, posiblemente porque la red ferroviaria lo sustituye. Las estaciones de autobuses suelen estar alejadas de las zonas céntricas de las ciudades y lo más común es que los visitantes extranjeros que llegan por este medio, lo hagan en tours previamente organizados por agencias de viajes con sitios especiales para aparcar.
Automovil: Las carreteras francesas son seguras y se encuentran en muy buen estado. La red de caminos cubre densamente al país y se puede llegar por este medio a cualquier sitio. La circulación es por la derecha y las velocidades permitidas varían de acuerdo al tipo de carretera: 50 km/h en las zonas urbanas, 90 km/h en carretera, 110 km/h en autovías y 130 km/h en autopistas. Es obligatorio el cinturón de seguridad para todos los pasajeros que viajen en el vehículo. Los niños deberán tener dispositivos adecuados para su edad que les aseguren durante el trayecto y en caso de accidentes. Es válido el carnet de conducir de otros países siempre que el conductor sea mayor de 21 años y el vehículo tenga seguro a terceros. Las infracciones para los extranjeros deben abonarse en el momento mismo en que son impuestas y suelen ser altas.
El pago en las autopistas de peaje es elevado, sin embargo esto se comprende al observar el magnífico estado en que se encuentran las autopistas y los servicios que ofrecen a los conductores. Las áreas de descanso y servicio son inmejorables y ofrecen toda clase de productos necesarios para el camino, buenas comidas y gasolineras rápidas y cómodas. Existe un servicio de atención en caso de averías por medio del cual basta una llamada para que un miembro de un taller autorizado se presente y arregle cualquier desperfecto mecánico o auxilie en remolcar el vehículo. Las áreas de descanso han sido diseñadas pensando en toda clase de viajeros y cuentan con sitios para merendar, para relajarse o para que los niños jueguen. De esta manera, las autopistas ofrecen un paisaje inolvidable y un especial acercamiento a la cultura francesa.
Si no tiene auto o no desea pagar el costo de trasladar el suyo propio, puede encontrar las más prestigiosas agencias de alquiler de vehículos en Francia.
Transportes publicos: Lo mejor para recorrer las ciudades, una vez instalados, es convertirse en un audaz peatón. La cantidad y cercanía de los sitios históricos, museos, monumentos, restaurantes y centros de interés hace que las distancias sean asombrosamente cortas; en tanto que la vista resulta muy atractiva con los mercados, tendidos, tiendas, terrazas y barrios, que lleva a la conclusión de que caminar es lo mejor que se puede hacer en Francia. Para un recorrido mayor puede utilizar el metro en París, Lille, Lyon, Marsella, Toulouse y Rouen. El horario de servicio es de las 5.30 h. a las 0.30 h.
El autobús es otra buena opción para trasladarse dentro de las ciudades francesas. El servicio es bueno y amplio en calidad y cobertura de distancia y de horario; generalmente inician a las 6.30 h. y terminan a las 22.30 horas. Por la noche hay un servicio nocturno de autobús en París, una ciudad que no duerme. Los billetes se compran al momento de abordar o en los estancos; se pueden adquirir por unidad o por bonos, existiendo combinaciones variadas según las necesidades del viajero. Recuerde conservar su billete durante el trayecto.
El coche no es, en el caso del turista, el mejor medio para recorrer una ciudad francesa. Lo mejor es aparcarlo en algún sitio seguro, difícil de encontrar, por cierto, y recorrer la ciudad por otros medios. El taxi es un medio que debe dejarse como recurso especial, ya que suele ser caro, se puede encontrar en medio de un atasco y no ahorrar ni tiempo ni dinero.