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Guía de viajes de
Luxor
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Visitas
Luxor
Sightseeing Visitas YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS
* Templo de Karnak
Direccion: Sharia al-Karnak
Horarios: De 6:00 h. a 17:30 h. de octubre a abril y de 6:00 h. a 18:00 h. de mayo a septiembre.
Probablemente estemos ante uno de los santuarios más grandes de la historia, un inmenso complejo monumental construido con ladrillos crudos, de ocho metros de grosor. Se accedía al interior por medio de ocho puertas abiertas en los muros. Su tamaño es impresionante, un kilómetro y medio de largo por ochocientos metros de ancho. Se calcula que dentro se podrían construir unas diez catedrales. Más de mil quinientos años tardó en construirse este santuario, dedicado a los principales dioses egipcios y a los faraones, durante el tiempo en que Tebas era una de las ciudades más desarrolladas de África.
El gran santuario estaba formado por el Templo de Amón más otros veinte templos y santuarios más pequeños, unos dedicados a las divinidades y otros a los faraones. Contaba con dos enormes obeliscos, el escarabajo gigante de Amenofis III, diez pilones, patios intermedios, numerosas salas y otras edificaciones. El complejo ocupaba un total de veinticinco hectáreas.
El santuario más grande de Egipto tenía que estar dedicado, como no podía ser de otro modo, al gran dios, Amón - Ra, el dios del sol. Aunque sus orígenes se remontan al Imperio Medio, la mayoría está construido bajo los cánones del Imperio Nuevo. Al adentrarse en el templo e ir pasando por las diferentes salas, la mirada se detiene en la increíble decoración del interior: figuras de guardianes fuertemente policromados, escorzos con ángulos fantásticos, restos de pinturas, etc. Cada noche tiene lugar un espectáculo de luces y sonidos en cuatro idiomas diferentes.

El Recinto de Amón
Formado por el Templo de Amón y los dedicados a su mujer Mut y su hijo Khons, en su interior hay un gran lago sagrado además de la Sala Hipóstila. Entre los distintos templos había avenidas sagradas flanqueadas por largas filas de esfinges. Sin embargo, sólo una parte está excavada y lo demás queda enterrado bajo la arena.

La Sala Hipóstila
Está formada por ciento treinta y cuatro columnas. Justo en la nave central se encuentran las más trabajadas, doce columnas papiriformes.

Muralla
Las murallas que rodeaban el recinto permiten conocer el sistema de plano inclinado que se utilizaba para construir los muros más altos.

Templo de Ransés II
Tras pasar la entrada principal, tras pasar las amplias filas de carneros petrificados, aparece el templo de Ramsés II. A la entrada, dos grandes colosos representan al faraón.
Una vez en su interior sale al paso la estatua de Ramsés II, con sus quince metros de altura. Está acompañado de su hija Bent – Anta.

Bosque Lítico
Con este nombre se conoce al patio formado por 134 fustes, doce de ellos con los capiteles de papiro abierto, el resto con las hojas cerradas.

Sala de las Fiestas
A pesar de estar construida durante el Imperio Medio, está separada del resto de construcciones de su época. Está dedicada a Thutmosis III y rodeada por las salas solares.

Sagrario de las Barcas Solares
Tenía la función de puerto de las barcas sagradas de Amón, Mut y Khonsu, está justo antes del patio del Imperio Medio.

El Tercer Pilono
Precede el patio de Amenofis III y en su primitiva construcción había cuatro obeliscos de granito rosa. Hoy sólo queda uno, con veintitrés metros de altura y ciento cuarenta y tres toneladas de peso.

El Patio Grande
Recibe su nombre de su extraordinario tamaño: 100 por 180 metros. En su interior acoge dos pórticos (uno hacia el norte y otro hacia el sur) y dos filas de esfinges, el templo de Ramsés III y el coloso de Ramsés II delante del segundo pilono.

La Avenida de los Carneros
Es la entrada al Gran Templo de Amón en Karnak. Su nombre procede de los cuarenta esfinges con cabeza de carnero situadas a lo largo de la amplia avenida.

Museo al Aire Libre
El Relicario de la Reina Hatsepsut, la Capilla Blanca de Sesostris, son sólo algunos de los objetos de este museo.

Escarabajo
La gigantesca figura del animal sagrado para los egipcios atrae a todos los visitantes. Según antiguas creencias, hay que dar tres vueltas en el sentido contrario a las agujas del reloj para que los deseos se cumplan.

Obelisco de Hatsepsut
Admirable es la construcción de este gigantesco homenaje a la faraona, los juegos de perspectivas y los halcones voladores son una auténtica maravilla.

Templo de Senusret
Construido durante la dinastía XII, durante el reinado de Sesostris I, es la parte más antigua del complejo. Destaca por la Barca Sagrada y el Patio de Amón.

Espectáculo de Luz y Sonido
Todos los días tiene lugar un espectáculo de luz y sonido. Suele tener una duración de 30 minutos y hay funciones a las 18:00 h.; 19:15 h,; 20:30 h. y 21:45 h en los meses de invierno. En verano a las 20:00 h.; 21:15 h.; 22:30h. y 23:45 h. (aunque puede haber variaciones).

* Templo de Luxor
Direccion: Corniche el-Nil
Horarios: De 9:00 h. a 13:00 h. y de 4:00 h. a 21:00 h. entre octubre y abril. El resto del año abre de hasta las 22:00 h. por la noche.
El Templo de Luxor fue construido en honor de los tres dioses protectores de Tebas, Amón, Chons y Mut. Este templo fue levantado durante los reinados de Amenofis III, durante el que se construyó una buena parte del recinto, Tutankamon, Horemheb, Ramsés II y Alejandro Magno.
El templo tiene como peculiaridad su forma, es largo, 230 metros y estrecho. La entrada resulta imponente. Tras pasar el obelisco, se llega ante la estatua de Ramsés II, su gemela está en París. Después los dos colosos del faraón. El primer patio precede a las catorce columnas campaniformes. Después, el Patio de Amenofis III, la Sala Hipóstila, el Vestíbulo, la Habitación de Ofrendas, el Sagrario, la Cámara de Amenofis III, la Sala de Columnas y la Sancta Sanctorum.
A través de la Avenida de las Esfinges, llegaban los sacerdotes al templo. Cada año se celebraba la procesión en honor del dios Amón- Ra. En realidad, la Avenida era mucho más amplia pues llegaba hasta donde está el Templo de Karnak. Tenía tres kilómetros de longitud aunque en la actualidad solo se conserva una tercera parte.
Al acercarse al templo, una enorme estatua aparece tumbada en el suelo. Está medio deteriorada pero se aprecia la majestuosidad que debió tener en sus orígenes, con sus 11,65 metros de altura. Es una de las representaciones de Ramsés II, una de las que adornaba la entrada al Templo de Luxor. La otra está situada en París pues Mamad Alí se la regaló al rey francés Luis Felipe para que la pusiese en la Place de la Concorde en 1831.
Detrás de la entrada se levanta la Mezquita de Abu el-Haggag. Es por eso por lo que el templo no ha sido excavado del todo. Fijándose en los bellos relieves hititas, se aprende como se representaba la Batalla de Qadesh o todos los rituales que se llevaban a cabo en el templo en honor de los faraones.
Uno de los elementos que más sorprenden en el templo de Luxor es el juego que se realizó con la luz solar. El templo, dedicado a Amón – Ra, el astro solar y principal dios del panteón egipcio, es testigo cada tarde del mismo ‘milagro’: un rallo de luz desciende hasta rozar el coloso en granito negro de Ramsés II sentado en su trono en la entrada de la columnata campaniforme. El mismo rayo de sol ilumina, uno a uno, las columnas, colosos, relieves de Ramsés II, Nefertari, Amenofis III y Tutankhamón, cada uno de los faraones que participaron en su construcción. Así, la piedra se convierte en fuego cada atardecer, en la bella Tebas.

* Valle de las Reinas
El Valle de las Reinas acoge los restos de las reinas que no fueron faraones, en total unas 70 tumbas, donde también se enterraron los príncipes de menor edad. Las Tumbas de los Nobles constan de 414 tumbas privadas con preciosos relieves con escenas de vida alegre y vida rural.
La Tumba de Nefertari es quizás, la más hermosa pero tiene un aforo limitado. Después se puede visitar la Tumba de Amón-Her. Hjopeshef, uno de los hijos de Ramsés III, la Tumba de Titi y la Tumba de Khamuas. A pesar de ser más pequeñas y menos lujosas que las del Valle de los Reyes, siguen siendo pequeñas maravillas que merecen una visita.
También los trabajadores que construyeron el Valle de los Reyes tienen su última morada en Deir-el Medina, las tumbas de los obreros, los distintos operarios que trabajaron en las tumbas reales, vivieron apartados del resto de la sociedad por miedo a que revelaran el lugar exacto de las tumbas reales.

* Valle de los Reyes
Recibe este nombre por ser el lugar en donde se encuentran las tumbas de los antiguos faraones. Hasta el momento se han descubierto 64 tumbas. Destacan las de Ramsés VI, Sethi I, Tutmosis III, Ramses I y, especialmente, la de Tutankamon que fue descubierta en 1922 por Howard Carter. Esta es la única tumba que no había sido profanada ni saqueada por los ladrones de tumbas. Se encontraron en su interior más de 5.000 objetos de valor incalculable como cajas de oro y piedras preciosas, una carreta de oro, lámparas, jarrones de alabastro, sandalias, estatuas de sirvientes, reposacabezas en oro y muchos más. Este fastuoso tesoro se encuentra, en su mayoría, en el Museo Egipcio de El Cairo.
El atardecer o el amanecer son las horas más propicias para acercarse al reino de los muertos, a la orilla dedicada a la vida de ultratumba. El Valle de los Reyes es un gigantesco parque arqueológico donde se han encontrado hasta el momento, sin descartar que haya más, sesenta y dos tumbas. Todas ellas pertenecen a los faraones de las dinastías XVIII, XVIII y XX, los gobernantes del Imperio Nuevo que se extendió entre el 1550 y el 1076 a.C. El Valle de los Muertos está situado a unos veinticinco kilómetros de Tebas, justo al pie de una montaña con forma de pirámide. Es una zona árida que en nada se parece a las tierras colindantes al río.
Las tumbas, hondos orificios excavados en el monte, no están abiertas al público en su totalidad. Son varias las que se pueden visitar y el ticket de entrada da derecho a visitar algunas como las de: Ramsés VI, Sheti I, Amenofis IV, Merenptah – Siptah, Sethnakht, Sethi II, Ramés VII, Ramsés I, Montu – Herkhopeshef, Hatshepsut, Amenofis II, Merneptah, Ramsés VI, Amenmen, Ramsés III (rodeado por un muro de adobe que tiene el aspecto de una fortificación), Haremhab y Tutmosis IV.
Durante decenas de años, ser ladrón de tumbas en Egipto, una vez perdido el miedo al poder de los faraones muertos, era un oficio lucrativo por lo que gran parte de la riqueza de estos túmulos, todo lo que acompañaba a los faraones en la otra vida, se ha perdido. Es por ello por lo que la Tumba de Tutankhamón se hizo tan conocida al ser descubierta prácticamente intacta. Hay que tener en cuenta que las tumbas se construían para continuar la vida después de la muerte por lo que estaban equipadas y decoradas con todo lujo de detalles.
Gracias a las descripciones que se conservan en inscripciones, estelas y papiros, sabemos hoy cómo se construían las tumbas de los faraones excavadas en el monte. Dos cuadrillas de obreros, de entre treinta y sesenta obreros, dirigidos por arquitectos y capataces. Primero se excavaban y después los estucadores alisaban las paredes y las aplicaban el estuco para después encalarlas. Los escultores, verdaderos artistas, realizaban las impresiones en bajorrelieves para que después fuesen pintadas. Cada una de las figuras debía tener una proporción y equilibrio exacto por lo que lo primero que hacían era dividir las paredes en cuadrículas.
Estas paredes representan la vida cotidiana de cada uno de los faraones y de todos los individuos que los rodeaban. De esta manera se han convertido en un testimonio único para conocer las costumbres de la antigua civilización.
La situación de las tumbas, al pie de la montaña, permitía resguardar las ricas edificaciones de los distintos peligros, sobre todo de los saqueadores. En la zona de los santuarios se colocaba una puerta falsa por la que el Ka, el espíritu del faraón, salía libremente para disfrutar de las ofrendas y ceremonias celebradas en su honor. Estas prácticas se debían a la antigua y profunda creencia de que, tras la muerte el faraón pasaba a convertirse en un dios.

* Medinet Habu
Templo mortuorio de Ramsés III rodeado por un muro de adobe que tiene el aspecto de una fortificación.

* Ramesseum
Templo mortuorio de Ramsés II, faraón que tuvo más de 80 hijos, cuyo principal atractivo es el coloso de granito que se derrumbó ante la entrada de la sala hipóstila para hacerse una idea de su tamaño sepa que el pie mide 3 metros y medio.

* Templo Funerario de Amenofis III y Colosos de Memnón
La ribera occidental del Nilo ofrece un paisaje mágico con montañas de color rosado y una hermosa llanura cuyo contraste resulta fascinante, sobre todo, a primera hora de la mañana. Después de admirar este paisaje se suelen visitar los Colosos de Memnón que con 18 metros de altura custodian el templo funerario de Amenofis III. La figura situada más al norte es conocida como la “cantante” ya que con el calor emitía extraños sonidos. Como curiosidad reseñar que los pies de estos colosos miden 3 metros de ancho.

* Templo de Hatshepsut (Deir al-Bahri)
Fue ordenado construir por la única mujer que ocupó el trono de los faraones y está situado en un entorno natural muy hermoso. El templo esta excavado en las laderas de una montaña. Es por eso que conforme uno avanza hacia la primera terraza, la construcción sorprende de forma contundente.
Este templo se compone de tres terrazas superpuestas y varias columnatas que se comunican a través de diferentes rampas. En el Patio Central hay que resaltar los trabajos de relieve muy bien conservados así como la Capilla de Hator, con 12 columnas rematadas con la imagen de la diosa.
Hatshepsut asumió el poder con 24 años y aparecía públicamente con barba postiza para mostrar rasgos masculinos.

MUSEOS Y GALERÍAS
* Museo de Luxor de Arte Antiguo Egipcio
Direccion: Corniche el Nill
Teléfono: 380-269
Horarios: De 9:00 h. a 13:00 h. y de 4:00 h. a 21:00 h. entre octubre y abril. El resto del año abre de hasta las 22:00 h. por la noche.
Uno de los más completos de Egipto. En él se recoge una buena colección de joyería, muebles, estatuillas, etc. procedentes de los distintos yacimientos arqueológicos de Tebas y de las necrópolis cercanas. Aunque cuenta con una colección permanente, hay ciertas exposiciones que van cambiando por el acuerdo que tienen con el Museo de Brooklyn de Nueva York.
Entre las joyas del museo, están la tumba y la cabeza de granito de Amenhotep III (1390 – 1352 a.C.) el abuelo de Tutankhamon. Ambas fueron extraídas de la tumba del faraón. Después, la mirada se enfoca en una estatuilla de madera pintada en negro y oro. Es una de las representaciones de la diosa Hathor, encontrada en la tumba de Tutankhamon.
Una vez se llega a la primera galería, dos son las figuras que atraen la atención. Por un lado está la representación de Tuthmosis III (1479 – 1425 a.C.), extraída del Templo de Karnak. Del Templo de Sobek procede el segundo conjunto escultórico realizado en alabastro, representación de Amenhotep III, Sobek y uno de los cocodrilos sagrados.
Una de las figuras más características del reinado de Amenhotep es, sin duda, Hapu, el principal escriba del faraón. Fue uno de los impulsadores y principales constructores de los edificios de la antigua Tebas. Muy cerca del conjunto escultórico anterior, puede verse su escultura realizada en gratino.
El Muro de Akhenaten está formado por una serie de ‘talalat’, es decir, tres. El muro proviene del Templo de Karnak. Amenhotep IV contribuyó así a continuar la tradición de sus antepasados hasta que decidió cambiar su sede de Tebas a Tell al – Amarna y cambiar su nombre por el de Akhenaten.
Cada uno de los "talalat" está bellamente decorado con escenas de la vida del faraón y de su esposa Nefertiti, reproduciendo muchos de los ritos sagrados que llevaban acabo en honor de los dioses. Es muy probable que los muros estuviesen destinados al Templo de Aten.
Después de la muerte del emperador, que había deshonrado al panteón egipcio y a los faraones anteriores, la parte que Akhenaten había construido fue derriba y utilizada para construir uno de los pilones del Santuario de Karnak. Allí sería encontrado en los años sesenta.
El Museo de Luxor acoge mucho más que esto. Por ejemplo, parte de los colosos de Akhenaten y los fabulosos tesoros encontrados en la única tumba que se encontró sin profanar, la de Tutankamon. En este tesoro se incluyen figurillas de criados, sandalias, flechas y numerosas piezas de bronce.
Antes de la salida hay una exposición de las estatuas que se encontraron en el Templo de Luxor en 1989. Son dieciséis representaciones en total pues las otras seis se encuentran en otros museos. De ellas destacan la representación del poderoso Amenhotep III en cuarzo y la de la diosa Hathor, en diorita. También hay una de el faraón nubio Taharqa.

* Museo de la Momificación
Direccion: Corniche el- Nill
Teléfono: 381-501
Horarios: De 9:00 h. a 13:00 h. y de 4:00 h. a 21:00 h. entre octubre y abril. El resto del año abre de hasta las 22:00 h. por la noche.
Museo dedicado a una de las artes egipcias más conocidas, la momificación. Si bien es cierto que no fue el único pueblo que practicaba este arte, también lo es que consiguieron una destreza absoluta en él, superando a otras culturas.
En el museo se ofrecen todo tipo de videos y descripciones relativas a la momificación, así como todo el proceso y su significado. Aquí se guarda una de las momias más antiguas, la de Amun, de la Dinastía XXI.
Los animales, al menos al principio, eran momificados por el amor que se tenía a las mascotas. Sin embargo, parece que con el tiempo se fue complicando porque existen toros, gatos, cocodrilos y muchos tipos de animales más embalsamados. Esta costumbre fue trasladada a los griegos con el tiempo.
El dios del embalsamamiento era Anubis a quien se representaba normalmente como un jacal. En la entrada del museo hay una representación de él en oro. Anubis fue el que ayudó a Isis a embalsamar a Osiris, el primero en la historia.


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