París, el museo al aire libre, no defrauda a nadie, su belleza es indiscutible y está llena de vida. La llaman la Ciudad de la Luz porque fue la primera en iluminar sus emblemáticos edificios y sus calles, causando admiración en todo el mundo. Aunque de la época medieval se conservan importantes monumentos, fue a partir del renacimiento cuando despertó la grandeza de París y continuó durante el s.XIX construyendo una ciudad de extensos bulevares, amplias avenidas y bellos edificios. La historia y la elegancia se dan cita en París.
Paseemos por los lugares más emblemáticos de París comenzando por la plaza Charles de Gaulle y el monumental Arco del Triunfo, homenaje de Napoléon a su ejército invencible con 45 metros de ancho y 50 de alto decorado con alegóricos relieves. De aquí parte la más célebre avenida de París la de los Campos Elíseos, que recorreremos hasta llegar al Obelisco de Luxor en la Plaza de la Concordia. De aquí nos dirigiremos hacia el Museo del Louvre, uno de los más antiguos del mundo y grandes de París que guarda en su interior importantes obras maestras como la Gioconda. Y cruzando por el Puente Nuevo (Pont Neuf) el más antiguo y largo de la ciudad, llegamos a la Isla de la Ciudad (Ile de la Cité) donde podremos visitar el imponente Palacio Real (Conciergerie), con una largo historial como cárcel y que en su interior guarda la Santa Capilla (Sainte Chapelle) una joya del gótico; y la gótica Catedral de París (Notre Dame) de 1163 y símbolo indudable de la ciudad. Una vez cruzado el puente, podemos acercarnos a conocer el Barrio Latino donde se encuentra la Sorbona y el Panteón. En la otra dirección y casi en frente del Louvre, nos encontramos con el maravilloso Museo de Orsay, antigua estación de trenes y posterior hotel. Muy cerca está el Hotel National des Invalides, obra maestra de la arquitectura clásica parisina fue construido para acoger a los veteranos de las guerras y hoy alberga el Dome des Invalides, donde se encuentran los restos de Napoleón. Por fin llegamos a la emblemática Torre Eiffel donde podremos disfrutar de unas maravillosas vistas de París y admirar este monumento de 320 metros de altura, que se construyó como obra temporal para la exposición universal de 1889.
Sin duda son innumerables los monumentos importantes de París pero no puede dejar París sin acercarse a Montmartre, al norte de la ciudad, pasear por sus encantadoras calles y visitar la impresionante Basílica del Sacre-Coeur de 1871 en estilo romano bizantino.
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